Clásico del mes, vol. 18: “Pac-Man”

 

Uno de los personajes más icónicos del mundo de los videojuegos está de aniversario. Se cumplen 40 años desde que el comecocos apareciese por primera vez en los salones arcade y se convirtiese en todo un referente lúdico y cultural.

El año 1980 marcaría un nuevo hito en el devenir del incipiente medio del entretenimiento digital, gracias al lanzamiento de la recreativa de “Pac-Man”. El título de Namco fue uno de los más importantes de su época, hasta tal punto que su protagonista acabó convirtiéndose en lo que es hoy, uno de los personajes de videojuego más fácilmente reconocibles para cualquier persona.

 

 

El objetivo del juego era sencillo: debíamos guiar a Pac-Man a lo largo y ancho de un laberinto para alimentarlo con los puntitos desperdigados por la pantalla, mientras huía de los fantasmas que le perseguían sin cesar. Con tal premisa, la curva de dificultad iba en constante aumento, hasta llegar al momento más deseado por el jugador: cuando se tragaba un punto más grueso, eran los fantasmas quienes debían huir del amarillo protagonista.

Esta fase de bonificación dentro del propio nivel constituía buena parte del éxito de “Pac-Man”, ya que le añadía un factor de riesgo/recompensa decisivo en el equilibrio de su faceta jugable. Cuanto más crecía la habilidad del usuario con el juego, mayor era su deseo de conseguir una puntuación más abultada.

 

 

Más allá de propuestas similares aparecidas con posterioridad (los más veteranos recordarán seguro “Oh Mummy” y “Mad Mix Game”), la influencia de “Pac-Man” es palpable incluso en nuestro tiempo, cuatro décadas después. Si queréis echar una partida más, podéis hacerlo en prácticamente cualquier sistema habido y por haber, gracias a los recopilatorios “Namco Museum” y “Pac-Man Museum”. Y si os apetece una versión remozada del clásico, probad las distintas entregas de “Pac-Man Championship Edition”.

 

 


David Pedrós