Clásico del mes, vol. 22: “Virtua Tennis 2”

 

Aunque el ciclo de vida de Dreamcast no duró tanto como Sega hubiera deseado, la última consola de la compañía japonesa recibió la adaptación del que suele considerarse el mejor juego de tenis de todos los tiempos.

Dreamcast llegó a las tiendas japonesas a finales de 1998 (un año más tarde en América y Europa), pero su producción cesó en pleno 2001. A pesar de disponer de un período tan breve para destacar, daría para propuestas tan originales como “Space Channel 5” o “Jet Set Radio” junto a importantes secuelas, como “Sonic Adventure”, e incluso títulos innovadores e influyentes como la saga “Shenmue”.

Otro frente en el que destacó la consola fue en las adaptaciones de máquinas recreativas, cuya versión doméstica llegaba a ser casi idéntica al original en el que se basaba. Y ahí es donde se incluye “Virtua Tennis 2”, que llegaría a Dreamcast a finales de 2001.

 

 

“Virtua Tennis 2”, desarrollado por Hitmaker (conocido anteriormente como Sega AM3), ampliaba la oferta de modos de juego y tenistas disponibles del primer juego. Junto a jugadores de la talla de Patrick Rafter o Carles Moyà, podíamos controlar también a las estrellas del circuito femenino, como Serena y Venus Williams, Lindsay Davenport o Mónica Seles, entre otras.

Además de las ya conocidas modalidades de exhibición y torneo, la gran novedad era el “Tour Mundial”, que permitía al usuario crear desde cero a dos tenistas, uno para cada circuito, y acompañarlos en su escalada desde el último lugar del ranking hacia el número 1. Para ello, contaba con entrenamientos específicos que, a modo de minijuegos, servían para mejorar sus características básicas, como la rapidez o la potencia del saque. Así hasta conseguir acceder a los diferentes Grand Slam para vencer a los mejores jugadores del mundo.

 

 

A nivel de ambientación, “Virtua Tennis 2” sigue siendo un portento, incluso en detalles como la recreación facial de los tenistas o los aplausos del público. Las animaciones de los jugadores resultan creíbles y fluidas, hecho que contribuye a que el ritmo del partido no dé lugar a la pausa. Frenética, pero técnica a la vez, se trata sin duda de una jugabilidad que “pica” a retarse de nuevo en una dificultad más elevada.

Más allá del arcade de la placa NAOMI, podéis disfrutar de “Virtua Tennis 2” en sus homónimos domésticos, ya sea el de Dreamcast o aquel que Acclaim publicó para PlayStation 2 en 2002. Individual, a dobles, contra la CPU o con amigos, toda opción es buena para otro partido en uno de los mejores videojuegos deportivos de la historia.

 

 


David Pedrós