[Crítica] “Camino a la Gloria”: cine, historia y baloncesto

 

Camino a la Gloria (Glory Road)“, dirigida por James Gartner, llegó a los cines en 2006 y se trata de una de las mejores cintas deportivas de la historia del cine. Basada en hechos reales ocurridos en 1966, nos narra la historia de un equipo de baloncesto denominado Texas Western de (El Paso) que entra en la historia de la NCAA, tras imponerse a la Universidad de Kentucky por 72-66 en la final nacional con jugadores de color sobre la pista.

Don Haskins (Josh Lucas) es un entrenador de baloncesto de un instituto femenino, donde se corona campeón nacional. Tras este éxito, recibe una oferta para entrenar al Texas Western (El Paso, Texas), un equipo con pocos recursos de la NCAA. Poco después, Don Haskins, su mujer Mary Haskins y sus hijos se trasladan en El Paso (Texas Western), con un sol radiante, para planificar la temporada.

 

 

Allí conoce a todo su cuerpo técnico liderado por Ross y le enseñan a los jugadores que poseen en la plantilla, entre ellos, Jerry Armstrong, Togo Railey, Louis Baudoin, Dick Myers y David Palacio. Don está insatisfecho con este equipo y pide al presidente del club que fiche a más jugadores de calidad. El máximo accionista del club se opone a gastar más dinero tanto en fichajes como en becas universitarias.

Posteriormente, Don Haskins y Ross se dirigen a un campus universitario en busca de jugadores con talento. Sin embargo, la mayoría de jugadores rechazan la proposición de Haskins debido a la poca calidad de su plantel. En el último minuto del encuentro de entrenamiento, ingresa a la pista un jugador de color llamado Bobby Joe Hill (Derek Luke). Es un buen jugador que es del agrado de Haskins, pero no goza de demasiados minutos y su entrenador no confía demasiado en él. De esta manera, Don convence a Bobby para que vaya con él y acepta el desafío.

Más tarde, Don toma la decisión de viajar por todos los barrios desfavorecidos de Estados Unidos para buscar a jugadores de color y consigue su propósito. Contrata a siete integrantes negros David Lattin, Bobby Joe Hill, Willie Cager, Willie Worsley, Orsten Artis, Nevil Shed y Harry Flournoy. No obstante, en aquellos tiempos no estaba permitido utilizar demasiados jugadores de color. De lo contrario, Don estaba condenado a enfrentarse a duras críticas a nivel social.

 

 

Durante la pretemporada, que es dura en líneas generales, Bobby conoce a Tina, una mexicana que trabaja en un bar, se enamora de ella y empiezan a salir juntos. Sin embargo, Bobby es sorprendido por Don cuando está con ella. De esta manera, aprende la lección y lidera a los Texas Western en las últimas sesiones de preparación de cara al comienzo del campeonato de la NCAA.

Arranca la campaña para el Texas Western y cuando ganan a muchos oponentes, Nevil Shed es agredido por un grupo de hombres de color blanco en una cafetería. Willie Cager padece un problema de corazón y Don le aconseja no jugar por precaución. El grupo de Don Haskins no se rinde y doblega a más oponentes todavía. No obstante, cuando baten a Texas Eastern las cosas se complican y amenazan de muerte a los jugadores de color con manchas de sangre pintadas en la pared y en sus cosas personales.

Como consecuencia, pinchan en Seattle con un juego irregular, pues los jugadores negros tenían miedo de los blancos. En la fase final, miden fuerzas con Kansas City con el regreso de Willie Cager. Don habla con la madre de Willie y ella quiere que él juegue. Por lo tanto, vuelve a la pista y necesitan dos prórrogas para alcanzar la final para poder enfrentarse con Adolph Rupp y a su temible escuadra de Kentucky que menosprecia mucho a los negros. Todos los componentes de Kentucky son de color blanco y con una técnica exquisita. Los discípulos de Don Haskins acaban con el récord de títulos de Kentucky y se convierten en una leyenda del baloncesto universitario, tras haber disputado el duelo con cinco jugadores afroamericanos de titulares.

Finalmente, Bobby Joe Hill es un héroe en El Paso y se casa con Tina. El resto de componentes hacen realidad sus respectivos sueños tanto en el baloncesto como en otras facetas.

 


Joan Antoni Perelló