Clásico del mes, vol. 24: “Ghosts‘n Goblins”

 

La era de las recreativas significó una auténtica época dorada para compañías como Capcom. Entre las obras de la mítica compañía japonesa, se encuentra el título protagonizado por Sir Arthur, de dificultad legendaria.

Hace ya más de treinta y cinco años del nacimiento de una saga tan popular como “Ghosts’n Goblins”, que se ganaría a pulso ser considerada uno de los retos más complicados de superar en el mundo de los videojuegos.

Mediante un planteamiento que mezclaba las plataformas y la acción en un entorno bidimensional, “Ghosts‘n Goblins” ponía a prueba al jugador contra decenas de enemigos, proyectiles y distintos obstáculos en unos escenarios en los que cualquier error se pagaba caro. Aquellos que lograban superar la primera fase encontrarían mayor variedad de enemigos, más allá de los muertos vivientes del cementerio, tales como ogros, esqueletos y otros seres de ultratumba.

Su carismático protagonista, el caballero Sir Arthur, perdía su armadura cuando recibía un impacto y debía enfrentarse a los peligros del juego en calzoncillos hasta encontrar otra… o hasta recibir otro fatídico golpe. Armado al principio con su lanza, podía encontrar nuevos artilugios con los que atacar, pero no todos resultaban tan útiles ni fiables.

Con un aspecto gráfico y sonoro notables, el original arcade sería trasladado también a consolas domésticas (NES, por ejemplo) y recibiría sendas secuelas, reforzadas sobre su  perenne base jugable: “Ghouls‘n Ghosts” (1988), “Super Ghouls‘n Ghosts” (1991) y “Ultimate Ghosts’n Goblins” (2006).

 

 

Obras que demuestran, junto a propuestas más abiertas, pero también relacionadas con la saga, como “Demon’s Crest” (1994) o “Maximo” (2001), e incluso con homenajes como “Maldita Castilla” (2012), que el legado de Sir Arthur sigue vivo y merece también ser descubierto.

 

 


David Pedrós