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La surrealista historia de John Romulus Brinkley, la gran farsa americana

Pionero en algunas cosas, rastrero en muchas otras, Brinkley disfrutó de una vida sosegada gracias al ilusionismo que ofrecía a una sociedad desinformada y analfabeta en su gran mayoría.

 

En el año 1902 un joven de 17 años llamado John Romulus Brinkley se presentó ante el decano de la Universidad de Medicina de Chicago, John Hopkins, diciéndole que quería ser médico como su padre para seguir la tradición familiar. Hopkins, viendo al chico que estaba delante suyo vestido con trapos viejos y descalzo le contestó que la gente como él no llegaban nunca a ser médicos. 15 años más tarde, un día de mayo de 1917, Brinkley recibe su diploma de médico en la Universidad de Medicina Ecléctica de Kansas City.

Recién diplomado se traslada al oeste junto a su esposa Minnie (Minerva), concretamente a una pequeña ciudad de mala muerte conocida como Mildford. Allí, pobre como una rata pero con mucha ilusión, abre un pequeño consultorio con los pocos ahorros que le quedan. La vida iba transcurriendo con normalidad hasta que un día llegó Stitsworth, un granjero local, a su consulta lamentándose de la imposibilidad de concebir un niño en su matrimonio. Bromeando, Brinkley le dijo que no tendría ningún problema de esterilidad si poseyese los testículos de un macho cabrío como los que tiene en su rebaño. Fue en esta conversación que el paciente le rogó que le hiciera un trasplante de testículos. Brinkley, viendo que no tenía nada que perder, aceptó siempre y cuando el paciente pagase los honorarios que ascendían a 150 dólares (Unos 1800 dólares al cambio actual). Al cabo de nueve meses Stitsworth volvió a la consulta de Brinkley con un bebé entre los brazos. Este fue el pistoletazo de salida de la loca historia de este cirujano especialista en xenotrasplantes de testículos de chivo para curar los problemas de impotencia e infertilidad.

El milagro médico conseguido con Stitsworth viajó rápidamente por todo el condado, para acabar derramándose por todo el estado. Atraídos por el boca a boca, miles de personas peregrinaron a la ciudad de Mildford para visitar la clínica de Brinkley con la esperanza de poner fin a sus problemas sexuales. Mildford conoció una época de prosperidad inesperada. Los recién llegados, atraídos por la clínica, eran gente pudiente que decidieron establecerse construyendo viviendas y abriendo negocios.

El éxito de los xenotrasplantes y la ayuda de las palabras de apoyo de famosos que avalaban sus beneficios como los políticos William Jennings Bryan y Huey Long o el mismísimo Rodolfo Valentino, hizo que los honorarios de la clínica subieran a 750 dólares por operación. La fama del cirujano se extendió por todo Estados Unidos propiciando que el propio Buster Keaton hiciera aparecer los implantes de cabra en uno de sus cortos. La verdad es que las cosas no podían ir mejor a John Romulus Brinkley quién recibía los pacientes en su clínica, los acompañaba al corral de cabras que tenía anexo al edificio, el enfermo elegía una de entre todas las del rebaño y se le realizaba el trasplante de testículos.

 

 

Cuando el éxito estaba bendiciendo la ciudad de Mildford, Brinkley decidió construir una emisora de radio, la KFKB, la cuarta de todo el país. Esto pasaba en el año 1923, cuando la radio no era más que un concepto moderno para la gran mayoría de los estadounidenses, Brinkley vio en este medio de comunicación, que justo empezaba a desarrollarse, la oportunidad para hacer llegar a más población el método milagroso que se practicaba en su clínica. De esta manera Brinkley se convirtió en un pionero de la publicidad radiofónica, pues no sólo emitía anuncios sobre su clínica sino que, también, contenía un programa de consulta médica, “La caja de preguntas médicas”, en la que los oyentes enviaban sus preguntas por carta. La emisión radiofónica trasladó la fama de Brinkley al resto de los estados.

El éxito popular de la emisora y la lucrativa consulta médica de Brinkley llamaron la atención de la AMA (American Medical Association) y de la FRC (Federal Radio Commission) que no veían con buenos ojos ninguna de las actividades del cirujano. El Dr. Morris Fishbein, editor del periódico médico de la AMA, era un acérrimo enemigo de lo que él consideraba curanderismo. Personaje controvertido y conflictivo al cual sus superiores tuvieron que amonestar y pararle los pies varias veces por “ir demasiado lejos” en sus métodos y palabras. La obsesión que Fishbein tenía por Brinkley y sus métodos fue creciendo e hizo que la propia AMA, junto con la FRC, fuera a por él procurando que se clausuraran su clínica y su emisora. Así fue como cada una de las entidades presentó una demanda contra Brinkley.

En 1930 tuvo lugar el primer juicio, que fue el que resolvería la demanda de la AMA. Brinkley fue acusado por utilizar métodos que no se enseñan en ninguna universidad, por hacer operaciones no descritas en ningún libro médico y por prácticas de dudosa efectividad. Brinkley se defendió presentándose a sí mismo como un pionero en medicina y cirugía, comparándose con el incomprendido Dr. Semmelweis, defensor del lavado de manos en la profesión médica. El segundo juicio tuvo lugar días más tarde en Washington. En éste la FRC acusaba a Brinkley de radiar emisiones libidinosas en las que se hablaba abiertamente de sexo, radiofolletines que mancillaban la moral americana y de emitir música country. En este caso Brinkley acudió con varios testigos que aseguraron que la programación de la KFKB era la que los ciudadanos de Kansas querían y necesitaban, por mucho que les pese de los burócratas de Washington.

Seis meses después de los dos juicios  se le retiraron las licencias médicas y de emisión radiofónica a John Romulus Brinkley. Ante este duro golpe judicial cualquier persona habría claudicado ante el poder establecido y habría desaparecido en el anonimato, pero no fue así para Brinkley. Si el poder está en tu contra, pasa a formar parte de este poder.  Y sin ir más lejos, y ante la sorpresa de todo el país, Brinkley se presentó a las elecciones de gobernador de Kansas por su propia cuenta, sin afiliarse a ningún partido. Bajo el lema de “Limpiar, limpiar y mantener limpio”, que de hecho era una frase sacada de la caja de un laxante, inició una campaña propagandística sin ningún tipo de programa político. Compró un coche al que le incorporó un sistema de megafonía, convirtiéndose en pionero en esta práctica en campañas electorales. Con él hacía llegar su mensaje político por todos los pueblos y ciudades, empezando a prometer la creación de lagos por todo el estado de Kansas.

 

 

Lo que empezó siendo visto como una broma, acabó por meter miedo a los demás candidatos, tanto republicanos como demócratas, que miraron de parar los pies a Brinkley a toda costa. El Fiscal General de Kansas observó que, como candidato independiente, su nombre tenía que estar escrito a mano en las papeletas por sus votantes. De esta manera se acordó que solamente se aceptaría como válido el nombre J. R. Brinkley, relegando a votos nulos todo el resto. Esta decisión propició que el propio Brinkley realizara la campaña deletreando su nombre para que la gente supiera escribirlo correctamente.

12 días y 12 noches duró el recuento de votos. El más largo de toda la historia democrática de los Estados Unidos. Brinkley perdió contra Harry Hines Woodring, quien más tarde se convertiría en el Secretario de Guerra de Franklin D. Roosevelt, por 30.000 votos de diferencia. Pero el periódico local “The Des Moines Register” destapó que entre 30.000 y 50.000 votos a favor de Brinkley fueron anulados. 1930 se conocería como el año en que las elecciones fueron robadas en Kansas. Brinkley nunca impugnó el recuento porqué en realidad nunca quiso ser gobernador de Kansas, el salario mensual del cual él lo ganaba en una semana de poco trabajo. Todo esto fue una estrategia para ganar tiempo y realizar su siguiente asalto.

Dejando a dos de sus protegidos a cargo de la clínica de Mildford, Brinkley se trasladó a la ciudad fronteriza de Del Río, que se encuentra justamente al otro lado de un puente que cruza la frontera mejicana. Al otro lado del puente se encuentra Villa Acuña, lugar en el decidió construir su nueva emisora de radio, la XERA. Se levantaron dos torres de 91 metros de altura y el gobierno mejicano, descontento con la repartición que EUA hizo del espacio radiofónico dejando a México fuera de él, estuvo encantado de otorgar una licencia que permitía a Brinkley emitir con una potencia de 1.000.000 de vatios.  La conocida como “Emisora del Sol entre las Naciones” estaba fuera del alcance de la FRC y sus ondas llegaban hasta 17 países. No era raro ver como las aves caían muertas si se acercaban a las antenas de la emisora. Los faros de los coches se encendían solos y la música de la radio se colaba entre las conversaciones telefónicas. Había gente que sintonizaba las emisiones con los empastes dentales. Incluso se llegó a afirmar que las alambradas que cerraban los terrenos de las granjas también sintonizaban el sonido de las ondas de la XERA. Brinkley retomó sus actividades quirúrgicas ocupando el último piso del Hotel Roswell de Del Rio y se hizo construir una mansión en las afueras de la ciudad. Ese mismo año, 1932, el cirujano volvió a presentarse en las elecciones para gobernador de Kansas, perdiendo esta vez contra Alf Landon, quien más tarde se presentaría como presidenciable.

Fishbein, némesis declarada de Brinkley, movió los hilos para que el Congreso sacara a la luz la conocida como Ley Brinkley. Esta ley prohibía que se hablara telefónicamente desde Estados Unidos hacia una estación de radio fuera de las fronteras estadounidenses y que ésta última lo emitiera de vuelta hacia Estados Unidos. Brinkley evitó nuevamente esta prohibición dejando de transmitir telefónicamente desde su casa y empezó a grabar sus programas en lo que serían las primeras transcripciones eléctricas grabadas en discos. Finalmente la presión de los EUA a México hizo que este último revocara la licencia radiofónica a Brinkley. Incluso el ejército de Estados Unidos se presentó a las puertas de la emisora para cerrarla.

 

 

En 1937 Brinkley desarrolló la Fórmula 1020, una solución inyectable hecha a base de gónadas de chivo que sustituiría a la operación quirúrgica del xenotrasplante. Construyó dos nuevos hospitales en Arkansas y otro en San Juan, Texas. Sin embargo era cuestión de tiempo que Brinkley y Fishbein coincidieron en el mismo lugar y en el mismo tiempo, y así fue. Durante uno de sus ostentosos viajes de placer coincidió con el editor de la AMA en el mismo crucero. Lejos de entrar en disputa directa ni contacto cercano, Brinkley se las arregló para provocar a Fishbein. Este error de cálculo por parte de Brinkley conducirá a esta historia hacia su acto final.

Con un ánimo vengativo renovado, Fishbein publicó una serie de artículos titulados “Charlatanes médicos modernos” en los que repudiaba, insultaba y ponía abiertamente en duda el diploma médico del cirujano. Brinkley demandó a Fishbein por difamación y calumnias pidiendo 250.000 dólares de compensación por el honor mancillado. El juicio se celebró en Del Rio el 22 de marzo de 1939. Al juicio, presidido por el juez R. J. MacMillan, Brinkley acudió con cinco abogados y un ejército de pacientes satisfechos que formaban la base de su estrategia judicial. Fishbein se presentó con un abogado, lo único que le permitía su salario como editor del periódico de la AMA.

El primer día del juicio, nada más empezar, el juez desestimó todos los testigos de Brinkley pues ninguno de ellos eran médicos expertos ni peritos especializados. En cambio, los médicos expertos en urología que aportó Fishbein desmintieron los beneficios del xenotrasplante testicular que practicaba Brinkley. Se argumentó que el método de Brinkley no se podía clasificar como trasplante pues éste se reducía a insertar un trozo de glándula dentro del escroto del paciente, entre la piel y el testículo, sin ningún tipo de cirugía que permita la irrigación de dicho injerto. Por ese motivo, al cabo de poco tiempo, la glándula acaba secándose, reduciéndose y descamándose. En el juicio también se demostró que la Fórmula 1020 no era más que agua destilada con unas gotas de colorante azul.

Al segundo día de juicio hace su declaración el Dr. Fishbein durante la cual describe las 3 características comunes que todos los curanderos tienen: 1) El curandero se envuelve en una leyenda en la que consigue una cura milagrosa para determinada enfermedad. 2) Los éxitos médicos de estos curanderos nunca son compartidos con la comunidad científica médica, quedando siempre como secreto profesional. 3) El curandero es un manipulador. Siempre dicen lo que el paciente quiere oír y dan esperanzas donde no las hay. Por tanto, como Brinkley ostenta esta 3 características, no queda ninguna duda de que se trata del curandero más rastrero que haya tenido el desagrado de investigar en toda su cruzada contra este tipo de prácticas.

Al tercer y último día de juicio, es el propio Brinkley quien sube al estrado para dar su testimonio. Lo primero que admite es que en el último año de ejercicio ha ganado la nada despreciable suma 1.100.000 dólares por sus servicios. Acto seguido el abogado de Fishbein presenta el libro “The life of a man: una biografía de John R. Brinkley” escrito por Clement Wood. Brinkley asegura que se trata de su biografía autorizada y de este libro se desprende el relato que os he ido contando hasta llegar a este juicio. En el libro se narran ciertas imprecisiones y se omiten varios datos, como por ejemplo que John Romulus Brinkley estaba casado con Sally Wike y era padre de dos hijos cuando, teóricamente, se presentó ante el decano de la universidad reclamando un lugar entre los estudiantes de medicina. Que durante los años que pasó en Chicago junto a su primera esposa regentaba un espectáculo médico ambulante, igual que los que podemos ver en las viejas películas del oeste, donde vendía un remedio milagroso contra la impotencia masculina hecho a base de aceite de serpiente. También sale a la luz la acusación de poligamia que Sally le hizo cuando éste se casó con Minnie sin estar divorciados. Otra irregularidad en su biografía autorizada decía que se licenció como médico en mayo del 1917 en la Universidad Ecléctica de Kansas cuando, en realidad, informes policiales corroboran que en esas fechas estaba detenido en Carolina del Sur por estafa al inyectar agua colorada a un paciente haciéndole creer que se trataba de un remedio contra la impotencia masculina (20 años después nos encontramos juzgando a Brinkley por el mismo motivo). Otro aspecto más escabroso es cuando el libro afirma que los miembros del tribunal médico que lo juzgó en 1930 tuvieron una muerte horrorosa y fortuita, demostrando el abogado que algunos de esos médicos estaban presentes en ese momento entre los asistentes. Por otro lado se puso en duda su praxis médica, pues varias enfermeras y exayudantes declararon por escrito que Brinkley realizaba sus operaciones en un estado total de embriaguez etílica. Finalmente admitió que pagó generosamente al escritor Clement Wood para que escribiera el libro y el mismo Brinkley lo editó, dejando numerosos ejemplares en sus clínicas al alcance de sus pacientes. También regaló muchos ejemplares entre sus conocidos y entidades públicas y privadas para que lo repartieran entre la población.

El veredicto dio la razón a Fishbein, lo que propició una lluvia de demandas por parte de pacientes descontentos que hasta ahora se habían mantenido callados debido a la fama de Brinkley. Por su parte, el Servicio de Impuestos Interno investigó sus cuentas por un presunto delito de fraude fiscal. Finalmente Brinkley se declaró en quiebra en 1941. No contentos con eso, el Departamento de Correos de los EUA comenzó a investigarlo por fraude postal. A causa de toda esta persecución Brinkley acabó pasando de ser un falso médico a convertirse en un verdadero paciente debido a sus 3 ataques cardíacos y a la amputación de una pierna por culpa de la mala circulación. El 26 de mayo de 1942 John Remulus Brinkley murió por insuficiencia cardíaca en San Antonio y su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Forest Hill en Memphis, Tennessee.

Para conocer en profundidad la historia de John Remulus Brinkley os invito a ver el documental “Nuts!” de Penny Lane el cual habla sobre su capacidad de engaño y todo el aparato propagandístico que llegó a crear alrededor de su figura. Pionero en algunas cosas, rastrero en muchas otras, Brinkley disfrutó de una vida sosegada gracias al ilusionismo que ofrecía a una sociedad desinformada y analfabeta en su gran mayoría. Desgraciadamente el documental no nos ofrece una visión global del genio y figura del trasplantador de testículos de Kansas y hay que completar la información buscando en otras fuentes como artículos periodísticos o libros. Sin embargo, es un buen inicio para entrar de lleno dentro de la gran farsa americana y de los timadores profesionales de la América profunda.

 


Albert Solé Jerez
www.japaniums.blogspot.com

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Hallan tecnología del siglo XXI en un yacimiento romano

Se trata de un hallazgo totalmente inesperado que ha sorprendido a todos los expertos

 

Un estudio de la Universidad de Tuft ha explicado que se han encontrado cristales fotónicos en un yacimiento del Imperio Romano, en Aquileia, convirtiéndose en un nuevo caso de Oopart (artefacto fuera de lugar). Se trata de un tipo de material que solo se ha construido en el siglo XXI, ya que hace falta tecnología vanguardista para elaborarla. El vidrio romano enterrado durante 2.000 años se está transformando lentamente en un extraño tipo de cristal que refracta la luz de forma sorprendente.

Utilizado en jarras para transportar agua o vino, se encuentra a menudo con una fina pátina de irisaciones doradas, azules, verdes y naranjas brillando en su superficie. Ahora, tras analizar la microestructura de un fragmento de vidrio romano, los científicos han descubierto que se trata de un cristal fotónico natural en un material fabricado por el hombre. También han descubierto cómo adquirió probablemente su brillo opalescente. Los investigadores publicaron sus hallazgos el 18 de septiembre en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

«Es realmente sorprendente que un cristal que ha estado en el barro durante dos milenios acabe siendo un ejemplo de manual de componente nanofotónico», afirma en un comunicado Fiorenzo Omenetto, autor principal y profesor de ingeniería de la Universidad Tufts de Boston.

 

 

Los cristales fotónicos son materiales formados por capas periódicamente densas y menos densas con distintos índices de refracción, lo que significa que cada capa refleja la luz de distintas longitudes de onda en ángulos diferentes. Como el color de los cristales fotónicos depende del ángulo desde el que se miran, la luz que reflejan es iridiscente.

Los cristales fotónicos existen en la naturaleza: en los ópalos; en insectos como la mariposa morfo azul (Morpho peleides, cuyas alas son de color azul brillante a pesar de no contener ningún pigmento azul; y en plantas como las begonias de hojas azules.

Los seres humanos también los fabrican para utilizarlos en cámaras, sensores y circuitos de luz, pero los científicos responsables del nuevo estudio querían ver cómo se forman de forma natural.

Los investigadores analizaron la superficie dorada de un fragmento de vidrio romano hallado cerca de la antigua ciudad de Aquileia (Italia) y datado entre el siglo I a. C. y el I d. C.

Observando el cristal con un microscopio óptico y cartografiando su superficie con un microscopio electrónico de barrido, los científicos descubrieron que la estructura del cristal estaba formada por capas de sílice de espesor nanométrico dispuestas en un patrón conocido como pilas de Bragg, que alternaban entre índices de refracción altos y bajos para dar al cristal su brillo característico.

 

 

«Es probable que se trate de un proceso de corrosión y reconstrucción», afirma en el comunicado Giulia Guidetti, autora principal y profesora de ingeniería biomédica en la Universidad de Tufts.

La pátina iridiscente se formó a partir de muchos ciclos de erosión y reconstrucción, en los que el agua de lluvia y la arcilla descomponían parte de la sílice del vidrio para volver a acumularlo junto con algunos de los minerales presentes en la arcilla.

«Al mismo tiempo, el ensamblaje de capas de 100 nanómetros de grosor que combinan la sílice y los minerales también se produjo en ciclos», añadió Guidetti. «El resultado es una disposición increíblemente ordenada de cientos de capas de material cristalino».

Los investigadores dicen que sus próximos pasos serán investigar si el proceso que formó el cristal romano podría acelerarse, permitiendo a la gente cultivar cristales fotónicos en lugar de fabricarlos.

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Catalunya Ràdio calca el logo de las SS nazis

La rádio ni lo ha retirado, ni ha pedido disculpas

 

¿Ha sido víctima de la extrema ignorancia histórica o de una sucia jugarreta la cúpula de Catalunya Ràdio? Lo que queda bien claro es que el «diseñador» de este nuevo logo claramente copió y pegó el de las SS nazis, solamente cambiando su orientación, como así podemos contrastar a continuación. Es un nuevo episodio oscuro de la CCMA, famosa por sus escándalos mediáticos, destacando el que protagonizó en 2017, cuándo llegó a llamar «víctimas» (en un documental) a los terroristas de los atentados islamistas en Cataluña que acabaron con la vida incluso de niños.

Entre los detractores de tal barbaridad, y falta de respeto a las víctimas del holocausto, figura Pilar Rahola, quien se ha mostrado escandalizada: «¡¡¡Qué puñetas hace Catalunya Ràdio!!! Quita Cataluña del logo y pone un símbolo inquietante. Han perdido completamente el Norte», apunta en un mensaje en la red social X, adjuntando a su observación una imagen en la que lo compara con el de la organización paramilitar de la Alemania nazi en los años 30 y 40 del siglo XX.

 

 

La radio catalana, lejos de pedir disculpas a la comunidad judía, tampoco ha publicado ningún comunicado dando explicaciones, ni tampoco tiene prevista la retirada del logotipo. Ahora las redes sociales y los medios de comunicación internacionales se preguntan, ¿qué está pasando en la radio del gobierno catalán?

 

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Losers de Kôji Yoshimoto, publicado por Mangaline Ediciones

La renacida editorial nos trae este interesante manga

 

Al final de la II Guerra Mundial, en 1945, el índice de natalidad en Japón se disparó por las nubes, dando lugar a lo que se conoce como el baby boom de postguerra. Los años pasaron raudos y tuvo lugar la reconstrucción del país, el milagro económico, el desarrollo industrial y tecnológico… Todo se fue sucediendo hasta llegar a 1965. En ese momento, la enorme generación del baby boom se encontraba entre la edad juvenil y la edad adulta. Una gran masa de personas que se convirtió en la primera generación en la que la muerte, de una forma u otra, no planeaba sobre sus cabezas. Una generación totalmente despreocupada que quería disfrutar de su momento. Jóvenes adultos interesados en vivir la fiesta, la cultura, la noche, las relaciones, todo a su manera y adaptándolo a su pensamiento moderno. Una tremenda masa social que huye de “lo de siempre”, que busca entretenimiento de calidad y que, sobre todo, quiere alejarse de la forma de hacer de sus mayores.

 

 

En 1965 Bunjin Shimizu, Bunchan para los cercanos, está en la cabeza del equipo que edita la revista para adultos Manga Story de la editorial Futabasha. Hombre de calle y observador empedernido, Bunchan siente que algo está cambiando en la sociedad. No sabe lo que es, pero hay algo en el ambiente que le dice que hay que dar un golpe de volante en la línea editorial. Todo cambio necesita locos y suicidas, así como artistas que estén a la altura y puedan aportar un estilo fresco y novedoso. Sabe que si se equivoca le costará su puesto de trabajo, pero también sabe que su olfato no le engaña y que la dirección que quiere tomar es la acertada. Es así, gracias al equipo de locos visionarios reunido por Bunchan, como empieza a gestarse la que sería la primera revista semanal de manga seinen (jóvenes adultos) de Japón.

 

 

La renacida editorial Mangaline Ediciones publica “Losers” de Kôji Yoshimoto en un solo volumen de 580 páginas. El título lleva el añadido de “El nacimiento de la primera revista semanal de Seinen en Japón” y no lleva a engaños, pues esa es la historia que nos quiere contar: la concepción, gestación y parto de lo que fue (y es) la revista Manga Action. Publicado en rústica con sobrecubiertas a todo color, la traducción corre a cargo de Marc Bernabé. El volumen “Losers” de Mangaline Ediciones incluye, además del manga, un colofón formado por entrevistas a Monkey Punch (Lupin III) y a Baron Yoshimoto, dos de los pilares principales que sustentaban la revista con sus obras, una cronología que compara los hechos más destacados en Japón en paralelo a los sucesos que estaban teniendo lugar en la editorial Futabasha y las efemérides más importantes del mundo del manga que tuvieron lugar en esos años. El libro se cierra con un epílogo del propio Kôji Yoshimoto narrando su experiencia dibujando este pedazo de historia del arte gráfico secuencial.

“Losers” es un cómic que habla de cómic. En él se muestran los entresijos, el inmenso trabajo, dolores de cabeza, ambiente de la redacción y la dedicación a jornada completa de los editores para crear y tirar adelante una revista semanal de manga. Las tensiones por los retrasos de las entregas de los artistas, la búsqueda desesperada de nuevos autores y colaboradores, la relación entre editor y artista, las noches en vela, las promociones, la publicidad… todo lo necesario para hacer un producto atractivo para el gran público queda plasmado entre sus páginas.

La narración es apasionante y se nota el ejercicio de documentación realizado por el autor. Datos precisos, hechos constatados, anécdotas cotejadas, influencias recibidas, reveses y aciertos… todo lo que nos cuenta Yoshimoto está corroborado por sus protagonistas, convirtiendo “Losers” en un documento único. Su estilo es directo y muy narrativo, convirtiendo un pedazo de historia en una aventura épica y en una lucha contra las dificultades. El estilo de dibujo es harina de otro costal. No voy a decir que no es un buen dibujo, porque no lo es, pero sus personajes parecen estar algo acartonados y faltos de expresividad. Las expresiones faciales parecen forzadas y no transmiten con la intensidad deseada.  Afortunadamente, todo esto queda sobradamente compensado por la gran capacidad narrativa del autor.

Un punto aparte es la calidad del volumen. Esta edición de Mangaline Ediciones chirría por todos lados. El formato de tapa blanda lo han tomado al pie de la letra y el cartón utilizado para la cubierta parece cartulina de manualidades infantiles (suerte de la sobrecubierta que la protege). Las páginas en color parecen couché de revista y el papel usado es de muy bajo gramaje y con cierta tonalidad gris. Las páginas tienen cierta transparencia dejando entrever la tinta de la otra cara y ciertos textos, los que no están encasillados en sus correspondientes bocadillos, son difíciles de discernir del resto del dibujo. Textos explicativos sobre la acción que está ocurriendo en ese momento que muchas veces no se ven y el lector se los salta porque simplemente no los ve. Estos textos están impresos con la misma intensidad que el resto del dibujo. Pero el mayor problema que arrastra esta edición de “Losers” es el temido moiré. El moiré es un efecto que hace que ciertas tramas sean interpretadas de forma diferente por la imprenta i, por lo tanto, plasmados de forma errónea sobre el papel, creando una serie de figuras que no existen en el dibujo original que se repiten de forma regular a lo largo de la trama “malinterpretada”. Este error se corrige con un buen trabajo de preimpresión que, en este caso, brilla por su ausencia.

 

 

“Losers” es una historia magnífica metida en un mal envoltorio. Una narración apasionante que nos llevará a conocer las anécdotas más importantes de grandes autores del manga seinen y de la creación de una de las revistas insignia de esta demografía. El cómic en nuestro país siempre se ha publicado usando criterios de excelencia y no estamos acostumbrados a estos estándares tan bajos de calidad.  Es verdad que en otros países con más tradición en la edición de cómics, como por ejemplo Francia o Bélgica, se utilizan estándares de calidad como el de esta edición de “Losers” y no pasa nada, pero aquí estos criterios se verán siempre como una edición pobre y de dudosa factura.

 

 

Albert Solé Jerez
www.japaniums.blogspot.com

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«El gran funeral» de Shintaro

188 páginas de obsesiones, sangre, situaciones extremas y perversión

 

Si hay un género, ya sea literario o gráfico, que de las imágenes enfermizas y extremadamente perturbadoras haga su seña de identidad y su más destacada característica, ese es, sin lugar a dudas, él ero-guro. Palabra derivada de “erótico” y “grotesco”, sus escenas trasladan al lector un placer malsano por el feísmo y los horrores más infames. Parodia ácida de una sociedad individualista donde el individuo solo piensa en él mismo y en hacer realidad sus propios deseos por muy bajos que estos sean. Individuos instintivos que solo siguen los anhelos que el cuerpo les pide y que no dudaran en apartar, pisotear y asesinar para saborearlos.

Shintarô Kago es un mangaka que se ha abierto camino dentro del ero-guro hasta convertirse en uno de sus máximos representantes. Su humor corrosivo retrata una sociedad enferma, creando situaciones extremas en las que se hacen realidad todos los delirios eróticos de sus protagonistas. Amplio catálogo de diferentes psicopatías, sus dibujos reflejan todo tipo de filias, violencia y paranoias no aptas para todos los públicos. Buscando siempre la reacción del lector, Kago importunará a su público con “el más desagradable todavía” retorciendo el alma humana para exprimir hasta su última gota de oscuridad.

 

 

Aparte de la ausencia de filtros y de ningún tipo de autocensura, el estilo de Kago destaca por la experimentación gráfica que imprime a sus páginas. El autor inventa nuevos recursos o lleva los ya existentes dentro del cómic hasta su extremo, consiguiendo acrecentar el elemento grotesco de cada una de sus escenas. El trazo es fino y firme, pero no llega a compensar las carencias de este autor en lo que a su técnica se refiere. Sus personajes están como desencajados, con un bajo dominio de la cinética y las proporciones. Las caras son muy cuadriculadas y las expresiones faciales forzadas o desmesuradas. Estos defectos en el dibujo podrían ser un lastre en cualquier otro tipo de manga, pero en el género que practica Shintarô Kago, sus limitaciones encajan a la perfección para hacer más surrealistas y oníricas sus impactantes historias.

 

 

La narrativa de este autor es bastante ligera. Partiendo de una situación completamente cotidiana en pocas viñetas, rápidamente entra en materia y sumerge al lector en los delirios más bajos de locura sexual de sus personajes, todos ellos carne de psiquiátrico. En el mundo ficticio de Kago la mujer tiene siempre todas las de perder. Un mundo dominado por la fuerza de la testosterona y la perversión. Un mundo que analiza minuciosamente el alma de los hombres y que nos demuestra, con acidez y socarronería, que quizás no sea tan ficticio como nos pensamos. Posiblemente, sea por eso que el autor incorpora dentro de su ficción elementos que harían vomitar a la gran mayoría de la sociedad, pero que existen (o han existido) en el mundo real, como, por ejemplo, la reviste “Alice Club”.

 

 

ECC Editores publica en 2022 “El gran Funeral” de Shintarô Kago, un recopilatorio de 9 historias de este autor que conforman una completa muestra de las temáticas y horrores que llenan sus páginas. Todas las historias cortas incluidas en este álbum fueron publicadas en la revista para adultos “Manga Erotics” de la editorial Ohta Shuppan. El libro ha sido publicado con tapa semi rígida con sobrecubierta y la traducción va a cargo de Yosujo Tojo.

“El Gran Funeral” no tan solo es el nombre del libro, sino que también es el título de la historia que abre la colección. Los asistentes a un funeral se encuentran perdidos en el barrio donde este tiene lugar. Poco a poco se van reuniendo más personas en las calles y se van conociendo los ocultos motivos que los llevan a la celebración. Una vez consiguen llegar a la casa del difunto, todos ellos dan rienda suelta a sus intereses más libidinosos. Pero “El Gran Funeral” también tiene sitio para coleccionistas depravados, concursos oposición donde están prohibidas las erecciones, oficinistas que planean hasta el último minuto de sus vidas antes del fin del mundo, un bloque de pisos de lo más surrealista, caníbales, filias purulentas, mutilaciones y obsesiones sexuales de lo más viscerales.

 

 

Las 188 páginas de “El Gran Funeral” están llenas de obsesiones, sangre, situaciones extremas y perversión.  El humor constante no consigue suavizar escenas llenas de sexo explícito y malsano. 9 cuentos que golpean al lector con furia mostrando lo más desagradable de los bajos instintos humanos. Sus temáticas son contundentes y extremas, no están hechas para todos los públicos. Las páginas de Kago están destinadas a un lector con cierta fascinación por el horror (no confundir con terror), el esperpento y lo dantesco. Sus escenas no te permiten apartar la vista y obligan a seguir llenando la vista de imágenes llenas de locura, corrupción y perversión. Un volumen dirigido a un público advertido que sabe que encontrará entre sus páginas, pero también una buena manera de entrar, o hacer una pequeña cata, en el ero-guro y sus temáticas truculentas.

 

 


Albert Solé Jerez
www.japaniums.blogspot.com

 

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Celebrities recreadas al estilo francés clásico

Espectacular trabajo de kyesone

 

El artista gráfico kyesone nos muestra con su arte como lucirían algunas de las celebrities contemporáneas a nuestros tiempos (vivas y muertas) al estilo francés clásico. ¿Sois capaces de reconocerlas a todas?

 

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La ultraviolencia se apodera de las calles de España

El futuro apocalíptico ha llegado

 

Muchas obras de ciencia ficción del siglo XX nos presentaban un futuro apocalíptico con ultraviolencia en las calles, caos medioambiental y programas de televisión salvajes que parecían creados para una audiencia digna de manicomio. Conceptos que años atrás se veían muy lejos de poderse convertir en realidad, y que actualmente, por desgracia, ya no son exclusivos del imaginario de la ciencia ficción.

El aumento imparable de la ultraviolencia en las calles de España estos últimos años es una realidad clara e innegable, a pesar del oscuro silencio de la gran mayoría de medios de comunicación, la censura constante y persecución legal en redes sociales, y del blanqueo del crimen por parte de la propia población. Actualmente, ya hay que vigilar a cualquier hora del día y en cualquier ciudad o pueblo, por donde se pasea e ir con extremo cuidado, especialmente al anochecer.

De entre todas las zonas de España más afectadas por este nuevo fenómeno imparable, por encima de todas brilla Cataluña, y en especial la ciudad de Barcelona. Robos con fuerza, violaciones, apuñalamientos, palizas mortales, tiroteos y asesinatos se han convertido en una normalidad asumida, que incluso es censurada por la propia policía, que ante las quejas masivas de la población lo define como «una sensación, provocada por las redes sociales». Tampoco ayuda el hecho de que los actos criminales sean justificados o blanqueados, dependiendo de la ascendencia o color de piel de los criminales, por parte de la propia población o de los medios de comunicación, generando así una nueva oleada de verdadero racismo.

 

 

¿Pero, quiénes son los culpables de esta situación de auténtica emergencia nacional que pone en riesgo la vida de la población española? ¿Están incurriendo en un delito penal de omisión de socorro políticos, jueces y policías? ¿Cuál es el interés para mantener el silencio y no tratar el problema con contundencia y cambiar las actuales leyes que permiten que un delincuente pueda dejar la comisaria en menos de 24h tras ser detenido? Lo que está claro es que esta ausencia de respuesta no solo genera un efecto llamada inequívoco para criminales de distintas partes del mundo, sino que facilita el discurso a los partidos políticos de supuesta extrema derecha. ¿Pero realmente el riesgo está en que estos partidos políticos lleguen al poder o que se perpetúe la actual situación muchos más años? ¿Hay solución posible en el horizonte con una sociedad desinformada, autodestructiva y no empática con las víctimas del crimen?

Y por si no fuera poco, a toda esta actual situación de asfixia que se vive en España, en materia de seguridad y que agudiza la crisis económica, hay que sumarle el negocio del tráfico de personas. Un sistema piramidal en la que están involucradas mafias salvajes y supuestas diversas organizaciones benéficas, ¡muchas de las cuales incluso son condecoradas y subvencionadas por su actividad por las propias autoridades españolas y europeas!

¿Hay alguna solución? ¿Queda espacio para las patrullas urbanas o el armamento exclusivo para la autoprotección (como es legal en muchos otros países) de la población civil? Sin duda es curioso ver el discurso de las autoridades españolas contra las armas, cuándo ellos sí que las autorizan en su propio beneficio.

Desde aquí enviamos todo el apoyo y solidaridad a las víctimas y sus familias de la actual situación de ultraviolencia en España, un abrazo muy fuerte.

 

 

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El tráiler de Batgirl, gracias a una recreación fanmade

¡Pero esto qué es!

 

Tras la cancelación de la película de Batgirl protagonizada por Leslie Grace, que se enfrentaba al villano Firefly (interpretado por Brendan Fraser) bajo la tutela del Bruce Wayne de Michael Keaton, ahora el canal de YouTube Corridor Digital ha publicado una recreación viral del tráiler.

El vídeo ofrece un aspecto convincente de la Batgirl de Leslie Grace, de Michael Keaton como Bruce Wayne y de Branden Fraser como Firefly, todo ello con efectos y vestuario de bastante nivel. Esto se produce semanas después de que el equipo de Corridor tuiteara pidiendo ayuda para conseguir un «traje de Batman de Michael Keaton y un traje de Batgirl de 2022 para alquilar o comprar» en la zona de Los Ángeles. Pues bien, parece que el equipo ha conseguido los trajes.

 

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La estatua de Mazinger Z a tamaño real de Tarragona

Se tenía que hacer, y se hizo

 

Fue a finales de los años 1970 que la empresa constructora Fontscaldetes S.A. adquirió unos terrenos en la bucólica vecindad de Cabra del Camp, en la Comarca del Alt Camp. Unos 40 kilómetros tierra adentro partiendo de Tarragona, para situarnos. La constructora pretendía levantar en esos terrenos una urbanización con casas individuales destinadas al veraneo para los habitantes de la ciudad. A este proyecto se le bautizó con el nombre de “Mas del Plata”.

Para atraer a los posibles compradores se tuvo la genial idea de llamar la atención de los niños. Como en ese momento el personaje televisivo que estaba causando furor en las pantallas de todos los hogares del país era Mazinger Z, se decidió construir una estatua del héroe japonés como reclamo para las familias con niños.

 

 

Para tirar adelante el proyecto se contactó con la empresa Fibrester S.A., especializada en la construcción de barcos y con una amplia experiencia en el uso de materiales resistentes y duraderos. Finalmente, la estatua acabó midiendo 10 metros de altura y originalmente tenía un acceso en la base de una de sus piernas que permitía acceder hasta la cabeza del robot. El cúmulo de accidentes que se fueron produciendo obligó al ayuntamiento a tapar el acceso con cemento para evitar problemas más graves.

La construcción de la estatua costó 10 millones de pesetas de la época (unos 60.000€) que a día de hoy serian una brutalidad de dinero para promocionar una urbanización. De todos modos, visto que la estatua situada a la intemperie y a merced de las inclemencias meteorológicas  ha resistido impasible al paso de estos 43 años, cabe afirmar que ya no se construye como antes.

 

 

La estatua de Mazinger Z era la primera de muchas que tenía que tener el parque central que presidía la futura urbanización. El proyecto contemplaba erigir una estatua de Afrodita A y otros personajes de la serie de animación. Pero el proyecto no tuvo el éxito que sus promotores esperaban y la gente no se sintió atraída por una urbanización desprovista de los servicios más esenciales. Al poco tiempo se desechó el proyecto y la estatua cayó en el olvido.

Cuentan que la constructora pagó los derechos de imagen del robot a la Toei, empresa que tenía los derechos del personaje. También se cuenta que la Toei no vio ni un yen y que el dinero se perdió entre un amasijo de intermediarios. Quizás sea por este hecho que el estudio de animación nunca ha reconocido la oficialidad del Mazinger Z de Cabra del Camp.

 

 

Con la llegada de internet empezaron a circular imágenes de la maltrecha estatua en la que se puede ver con la pintura totalmente desgastada, llena de grafitis y con algunos daños causados por el vandalismo de los de siempre. Gracias a estas fotos el mundo se enteró de la existencia de esta estatua única, pues ni siquiera Japón tiene una estatua de tal envergadura dedicada al clásico personaje de Gô Nagai. Los fans del robot empezaron a organizar peregrinaciones desde todos los lugares para visitar la estatua. Incluso asociaciones de admiradores de Mazinger Z se unieron para reivindicar la importancia de la estatua y realizar acciones de restauración y dignificación del entorno.  Las ayudas de la Generalitat de Catalunya, las acciones del Ayuntamiento de Cabra del Camp y el amor por el personaje de las diferentes asociaciones han contribuido a restaurar la estatua, reparar los daños, darle una nueva mano de pintura respetando los colores originales del personaje y urbanizar la plaza donde se encuentra,  bautizándola con el nombre de Alfredo Garrido, el cantante de la canción en español de la serie original.

 

 

A día de hoy es un placer acercarse a visitar el Mazinger de Cabra del Camp, como lo conocemos los de la zona. Pasar un buen rato a los pies del coloso comiendo y bebiendo, haciéndonos fotos, los que tenemos niños, explicarles las batallitas del gigante de acero y sufrir un pequeño episodio de nostalgia de la buena. En resumen, echar una mañana o una tarde agradable con este pedazo de historia irrepetible.

 


Albert Solé Jerez
www.japaniums.blogspot.com

 

 

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Flores Rojas de Yoshiharu Tsuge

El cuarto volumen que Gallo Nero dedica al autor

 

Vuelve Yoshiharu Tsuge y lo hace, como siempre, de forma excelente de la mano de la editorial Gallo Nero. Después de la maravillosa “El Hombre sin Talento”, la sórdida “La Mujer de al lado” y la onírica “Nejishiki”, “Flores Rojas” se convierte en el cuarto volumen que la editorial dedica a este escurridizo autor.

Yoshiharu Tsuge fue una de las puntas de lanza de la revista Garo, publicación especializada en cómic destinado a adultos. Personaje singular y poco afín a los medios, siempre ha declarado que su dedicación al manga fue por pura supervivencia. Emprendedor de varios negocios (vendedor de cámaras, de fotografiar, vendedor de piedras) que dejó atrás de la misma manera que dejó de dibujar, simplemente un día ya no le apetecía hacerlo y abandonó los lápices. Lamentablemente, para nosotros la decisión de no dibujar sigue vigente a día de hoy, y digo lamentablemente por qué su innovadora forma de enfocar la narrativa, sus historias poéticas con toques oníricos y sus pintorescos personajes nos podrían haber seguido dando horas y horas de maravillosa lectura. Su obra puede dividirse en tres grandes grupos: autobiográfica o narrativa del yo, relatos de viajes del propio autor y sueños.

 

 

Tsuge plasmaba con sus dibujos la realidad que lo rodeaba. Detractor de la occidentalización del Japón y la pérdida de valores tradicionales, el mundo que acogía a Tsuge se volvía cada vez más feo, más mediocre. Un mundo del que ya no valía la pena dejar constancia. El autor durante mucho tiempo fue reticente a que sus creaciones salieran de Japón. Preocupado por la traducción de su obra y la pérdida de significado al pasarla a otros idiomas, siempre fue muy complicado que el inigualable talento de Yoshiharo Tsuge nos llegara de forma oficial. En los últimos años, se han ido publicando sus obras por todo el mundo, supongo que obligado por la necesidad. La inactividad creativa, la escasez de ingresos, la edad avanzada de este mítico dibujante nacido en 1937 y el interés creciente, sobre todo en Europa, por el gekiga han propiciado su publicación a cambio de los correspondientes royalties, por supuesto. Tanto es el interés por este esquivo autor que se le homenajeó con toda pompa junto con una exposición retrospectiva de su obra y la publicación de un libro analizando su carrera artística en el Festival International de la Bande Dessinée d’ Angouleme el 2020.

 

 

“Flores Rojas” (Akaiana) Editorial Gallo Nero 2022 es una recopilación de 14 historias que podemos englobar en el grupo de viajes, aunque no todas. Editado en formato rústica con solapas, la calidad del papel es excelente en un formato A5. La mayoría de las narraciones tienen como protagonista al tokiota medio, muchas veces encarnado por el propio autor en un relato autobiográfico, que irrumpe en el medio rural. Amante de los onsen (banyos termales de fuente natural) y de la pesca fluvial, Tsuge no deja de contarnos sus propias experiencias personales con la interacción de los habitantes de la montaña. En estas historias el autor plasma el choque cultural entre los habitantes de la ciudad y los de las montañas (“Pantano”) y la falta de respeto de los jóvenes hacia las viejas tradiciones japonesas (“Velatorio”, “La Casucha de Ondol”). También queda plasmada el alma humana, con sus luces y sus sombras, haciendo un retrato lúcido, pero cargado de lírica, del comportamiento tanto de urbanitas como de pueblerinos. Los relatos costumbristas de Tsuge están cargados de emociones tan humanas como la desconfianza, la mezquindad, la pereza, las supersticiones y la agresividad. Todas ellas campan a sus anchas por las páginas de este volumen (“La Familia del Señor Lee”, “Relato de una Playa”, “El Incidente del Pueblo de Nishibeta”, “El Iglú de Ben”).

 

 

El costumbrismo de Tsuge no solamente se centra en los personajes pintorescos y en su simpleza práctica, también tiene en cuenta el medio rural por sí mismo. Los paisajes bucólicos y los rincones con encanto esconden una vida dura de esfuerzo y sacrificio debido a la escasez de productos y medios o al aislamiento temporal que el visitante casual no suele percibir durante su estancia vacacional. El autor plasma las condiciones de la cotidianidad de los montañeses, siempre previsores, atentos a las posibles inclemencias del tiempo, aprovechando los recursos naturales que ofrece el entorno, siempre pendientes del qué dirán los vecinos… Aquí no hay paliativos a la hora de dejar constancia de todo esto, pero el amor por lo tradicional y el delicado trazo de Tsuge confieren a estos relatos una palpable pátina de nostalgia (“Flores Rojas”, “El Hostal de Chôhachi”, “El Valle de Futamata”).

En el campo y en la montaña los animales también tienen su protagonismo, a veces incluso más que las personas. El cariño de Yoshiharo Tsuge hacia los perros se manifiesta en varias de sus historias, pero en especial en “El Perro del Paso de Montaña”. Aquí el autor confiere al perro protagonista del relato un estatus casi divino. La expresividad del dibujo, las reflexiones del propio autor y la propia construcción de la historia que envuelve al animal en un halo de misterio, hacen de este relato uno de los más destacables del volumen.

 

 

He dejado dos relatos para el final por dos motivos: primero porque no transcurren en el medio rural y, segundo, porque destacan por encima de los demás por méritos propios. “Chiiko” es una maravilla poética, la relación de una pareja joven se compara a la vida de un gorrión de Java. Un descarnado retrato de la típica sociedad japonesa de finales de los años 1960. Las promesas que la gran ciudad ofrecía a los jóvenes, pero que nunca se cumplían. Promesas de prosperidad, trabajo y bienestar que van cayendo en el olvido a lo largo de años de malvivir en la precariedad más absoluta. Por último, hay que destacar “Salamandra”, el famoso cuento de Masuji Ibuse transportada a las cloacas de la ciudad. Una enorme salamandra japonesa lleva una vida solitaria rodeada de todo tipo de detritus. Las reflexiones del animal bien podrían ser las del propio autor. Su chocante final nos lanza en toda la cara la crueldad de una práctica muy común entre los urbanitas de la gran Tokio de las décadas de 1960 y 1970. Esta práctica ya fue criticada, sobre la misma época, por Tatsumi en varios de sus relatos y no deja de ser chocante para todo aquel que posea un mínimo de sensibilidad.

Los relatos que “Flores Rojas” reúne en sus 246 páginas fueron dibujados entre 1966 y 1968. Una época bastante complicada para el habitante de Tokio debido a una economía de postguerra que no acaba de arrancar, una política intransigente hacia ciertas líneas de pensamiento y por todas las violentas protestas estudiantiles que sacudieron el país. A todo esto hay que añadir la decadencia de los valores tradicionales y la constante occidentalización de la sociedad. Yoshiharo Tsuge hace, a su manera, un fiel retrato de esta situación en su obra. La poética de sus relatos, sus personajes desencantados con la vida, la pasión por retratar hasta el mínimo detalle el paisaje natural de Japón, la disección quirúrgica del comportamiento y el alma humana hacen que la lectura de este volumen sea amena y a la vez reflexiva. El estilo de dibujo es detallista, sobre todo con los paisajes que contextualizan la obra. Los personajes son de trazo sencillo, incluso a veces esquemáticos, pero todos desprenden una enorme fuerza expresiva. La melancolía, el abatimiento y el hastío impregnan cada una de las viñetas, demostrando que Tsuge sigue siendo uno de los grandes autores costumbristas del cómic japonés por méritos propios y “Flores Rojas” da fe de ello.

 


Albert Solé Jerez
www.japaniums.blogspot.com

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Cuando te encuentras a tu mismo en un museo de arte

¿Viajeros del tiempo o reencarnación?

 

Una inocente visita a un museo puede acabar siendo perturbadora, y más si encuentras tu cara perfectamente recreada en una obra de arte. ¿Viajeros del tiempo o reencarnación? ¡Echa un vistazo a las siguientes fotos!

 

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