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La surrealista historia de John Romulus Brinkley, la gran farsa americana

Pionero en algunas cosas, rastrero en muchas otras, Brinkley disfrutó de una vida sosegada gracias al ilusionismo que ofrecía a una sociedad desinformada y analfabeta en su gran mayoría.

 

En el año 1902 un joven de 17 años llamado John Romulus Brinkley se presentó ante el decano de la Universidad de Medicina de Chicago, John Hopkins, diciéndole que quería ser médico como su padre para seguir la tradición familiar. Hopkins, viendo al chico que estaba delante suyo vestido con trapos viejos y descalzo le contestó que la gente como él no llegaban nunca a ser médicos. 15 años más tarde, un día de mayo de 1917, Brinkley recibe su diploma de médico en la Universidad de Medicina Ecléctica de Kansas City.

Recién diplomado se traslada al oeste junto a su esposa Minnie (Minerva), concretamente a una pequeña ciudad de mala muerte conocida como Mildford. Allí, pobre como una rata pero con mucha ilusión, abre un pequeño consultorio con los pocos ahorros que le quedan. La vida iba transcurriendo con normalidad hasta que un día llegó Stitsworth, un granjero local, a su consulta lamentándose de la imposibilidad de concebir un niño en su matrimonio. Bromeando, Brinkley le dijo que no tendría ningún problema de esterilidad si poseyese los testículos de un macho cabrío como los que tiene en su rebaño. Fue en esta conversación que el paciente le rogó que le hiciera un trasplante de testículos. Brinkley, viendo que no tenía nada que perder, aceptó siempre y cuando el paciente pagase los honorarios que ascendían a 150 dólares (Unos 1800 dólares al cambio actual). Al cabo de nueve meses Stitsworth volvió a la consulta de Brinkley con un bebé entre los brazos. Este fue el pistoletazo de salida de la loca historia de este cirujano especialista en xenotrasplantes de testículos de chivo para curar los problemas de impotencia e infertilidad.

El milagro médico conseguido con Stitsworth viajó rápidamente por todo el condado, para acabar derramándose por todo el estado. Atraídos por el boca a boca, miles de personas peregrinaron a la ciudad de Mildford para visitar la clínica de Brinkley con la esperanza de poner fin a sus problemas sexuales. Mildford conoció una época de prosperidad inesperada. Los recién llegados, atraídos por la clínica, eran gente pudiente que decidieron establecerse construyendo viviendas y abriendo negocios.

El éxito de los xenotrasplantes y la ayuda de las palabras de apoyo de famosos que avalaban sus beneficios como los políticos William Jennings Bryan y Huey Long o el mismísimo Rodolfo Valentino, hizo que los honorarios de la clínica subieran a 750 dólares por operación. La fama del cirujano se extendió por todo Estados Unidos propiciando que el propio Buster Keaton hiciera aparecer los implantes de cabra en uno de sus cortos. La verdad es que las cosas no podían ir mejor a John Romulus Brinkley quién recibía los pacientes en su clínica, los acompañaba al corral de cabras que tenía anexo al edificio, el enfermo elegía una de entre todas las del rebaño y se le realizaba el trasplante de testículos.

 

 

Cuando el éxito estaba bendiciendo la ciudad de Mildford, Brinkley decidió construir una emisora de radio, la KFKB, la cuarta de todo el país. Esto pasaba en el año 1923, cuando la radio no era más que un concepto moderno para la gran mayoría de los estadounidenses, Brinkley vio en este medio de comunicación, que justo empezaba a desarrollarse, la oportunidad para hacer llegar a más población el método milagroso que se practicaba en su clínica. De esta manera Brinkley se convirtió en un pionero de la publicidad radiofónica, pues no sólo emitía anuncios sobre su clínica sino que, también, contenía un programa de consulta médica, “La caja de preguntas médicas”, en la que los oyentes enviaban sus preguntas por carta. La emisión radiofónica trasladó la fama de Brinkley al resto de los estados.

El éxito popular de la emisora y la lucrativa consulta médica de Brinkley llamaron la atención de la AMA (American Medical Association) y de la FRC (Federal Radio Commission) que no veían con buenos ojos ninguna de las actividades del cirujano. El Dr. Morris Fishbein, editor del periódico médico de la AMA, era un acérrimo enemigo de lo que él consideraba curanderismo. Personaje controvertido y conflictivo al cual sus superiores tuvieron que amonestar y pararle los pies varias veces por “ir demasiado lejos” en sus métodos y palabras. La obsesión que Fishbein tenía por Brinkley y sus métodos fue creciendo e hizo que la propia AMA, junto con la FRC, fuera a por él procurando que se clausuraran su clínica y su emisora. Así fue como cada una de las entidades presentó una demanda contra Brinkley.

En 1930 tuvo lugar el primer juicio, que fue el que resolvería la demanda de la AMA. Brinkley fue acusado por utilizar métodos que no se enseñan en ninguna universidad, por hacer operaciones no descritas en ningún libro médico y por prácticas de dudosa efectividad. Brinkley se defendió presentándose a sí mismo como un pionero en medicina y cirugía, comparándose con el incomprendido Dr. Semmelweis, defensor del lavado de manos en la profesión médica. El segundo juicio tuvo lugar días más tarde en Washington. En éste la FRC acusaba a Brinkley de radiar emisiones libidinosas en las que se hablaba abiertamente de sexo, radiofolletines que mancillaban la moral americana y de emitir música country. En este caso Brinkley acudió con varios testigos que aseguraron que la programación de la KFKB era la que los ciudadanos de Kansas querían y necesitaban, por mucho que les pese de los burócratas de Washington.

Seis meses después de los dos juicios  se le retiraron las licencias médicas y de emisión radiofónica a John Romulus Brinkley. Ante este duro golpe judicial cualquier persona habría claudicado ante el poder establecido y habría desaparecido en el anonimato, pero no fue así para Brinkley. Si el poder está en tu contra, pasa a formar parte de este poder.  Y sin ir más lejos, y ante la sorpresa de todo el país, Brinkley se presentó a las elecciones de gobernador de Kansas por su propia cuenta, sin afiliarse a ningún partido. Bajo el lema de “Limpiar, limpiar y mantener limpio”, que de hecho era una frase sacada de la caja de un laxante, inició una campaña propagandística sin ningún tipo de programa político. Compró un coche al que le incorporó un sistema de megafonía, convirtiéndose en pionero en esta práctica en campañas electorales. Con él hacía llegar su mensaje político por todos los pueblos y ciudades, empezando a prometer la creación de lagos por todo el estado de Kansas.

 

 

Lo que empezó siendo visto como una broma, acabó por meter miedo a los demás candidatos, tanto republicanos como demócratas, que miraron de parar los pies a Brinkley a toda costa. El Fiscal General de Kansas observó que, como candidato independiente, su nombre tenía que estar escrito a mano en las papeletas por sus votantes. De esta manera se acordó que solamente se aceptaría como válido el nombre J. R. Brinkley, relegando a votos nulos todo el resto. Esta decisión propició que el propio Brinkley realizara la campaña deletreando su nombre para que la gente supiera escribirlo correctamente.

12 días y 12 noches duró el recuento de votos. El más largo de toda la historia democrática de los Estados Unidos. Brinkley perdió contra Harry Hines Woodring, quien más tarde se convertiría en el Secretario de Guerra de Franklin D. Roosevelt, por 30.000 votos de diferencia. Pero el periódico local “The Des Moines Register” destapó que entre 30.000 y 50.000 votos a favor de Brinkley fueron anulados. 1930 se conocería como el año en que las elecciones fueron robadas en Kansas. Brinkley nunca impugnó el recuento porqué en realidad nunca quiso ser gobernador de Kansas, el salario mensual del cual él lo ganaba en una semana de poco trabajo. Todo esto fue una estrategia para ganar tiempo y realizar su siguiente asalto.

Dejando a dos de sus protegidos a cargo de la clínica de Mildford, Brinkley se trasladó a la ciudad fronteriza de Del Río, que se encuentra justamente al otro lado de un puente que cruza la frontera mejicana. Al otro lado del puente se encuentra Villa Acuña, lugar en el decidió construir su nueva emisora de radio, la XERA. Se levantaron dos torres de 91 metros de altura y el gobierno mejicano, descontento con la repartición que EUA hizo del espacio radiofónico dejando a México fuera de él, estuvo encantado de otorgar una licencia que permitía a Brinkley emitir con una potencia de 1.000.000 de vatios.  La conocida como “Emisora del Sol entre las Naciones” estaba fuera del alcance de la FRC y sus ondas llegaban hasta 17 países. No era raro ver como las aves caían muertas si se acercaban a las antenas de la emisora. Los faros de los coches se encendían solos y la música de la radio se colaba entre las conversaciones telefónicas. Había gente que sintonizaba las emisiones con los empastes dentales. Incluso se llegó a afirmar que las alambradas que cerraban los terrenos de las granjas también sintonizaban el sonido de las ondas de la XERA. Brinkley retomó sus actividades quirúrgicas ocupando el último piso del Hotel Roswell de Del Rio y se hizo construir una mansión en las afueras de la ciudad. Ese mismo año, 1932, el cirujano volvió a presentarse en las elecciones para gobernador de Kansas, perdiendo esta vez contra Alf Landon, quien más tarde se presentaría como presidenciable.

Fishbein, némesis declarada de Brinkley, movió los hilos para que el Congreso sacara a la luz la conocida como Ley Brinkley. Esta ley prohibía que se hablara telefónicamente desde Estados Unidos hacia una estación de radio fuera de las fronteras estadounidenses y que ésta última lo emitiera de vuelta hacia Estados Unidos. Brinkley evitó nuevamente esta prohibición dejando de transmitir telefónicamente desde su casa y empezó a grabar sus programas en lo que serían las primeras transcripciones eléctricas grabadas en discos. Finalmente la presión de los EUA a México hizo que este último revocara la licencia radiofónica a Brinkley. Incluso el ejército de Estados Unidos se presentó a las puertas de la emisora para cerrarla.

 

 

En 1937 Brinkley desarrolló la Fórmula 1020, una solución inyectable hecha a base de gónadas de chivo que sustituiría a la operación quirúrgica del xenotrasplante. Construyó dos nuevos hospitales en Arkansas y otro en San Juan, Texas. Sin embargo era cuestión de tiempo que Brinkley y Fishbein coincidieron en el mismo lugar y en el mismo tiempo, y así fue. Durante uno de sus ostentosos viajes de placer coincidió con el editor de la AMA en el mismo crucero. Lejos de entrar en disputa directa ni contacto cercano, Brinkley se las arregló para provocar a Fishbein. Este error de cálculo por parte de Brinkley conducirá a esta historia hacia su acto final.

Con un ánimo vengativo renovado, Fishbein publicó una serie de artículos titulados “Charlatanes médicos modernos” en los que repudiaba, insultaba y ponía abiertamente en duda el diploma médico del cirujano. Brinkley demandó a Fishbein por difamación y calumnias pidiendo 250.000 dólares de compensación por el honor mancillado. El juicio se celebró en Del Rio el 22 de marzo de 1939. Al juicio, presidido por el juez R. J. MacMillan, Brinkley acudió con cinco abogados y un ejército de pacientes satisfechos que formaban la base de su estrategia judicial. Fishbein se presentó con un abogado, lo único que le permitía su salario como editor del periódico de la AMA.

El primer día del juicio, nada más empezar, el juez desestimó todos los testigos de Brinkley pues ninguno de ellos eran médicos expertos ni peritos especializados. En cambio, los médicos expertos en urología que aportó Fishbein desmintieron los beneficios del xenotrasplante testicular que practicaba Brinkley. Se argumentó que el método de Brinkley no se podía clasificar como trasplante pues éste se reducía a insertar un trozo de glándula dentro del escroto del paciente, entre la piel y el testículo, sin ningún tipo de cirugía que permita la irrigación de dicho injerto. Por ese motivo, al cabo de poco tiempo, la glándula acaba secándose, reduciéndose y descamándose. En el juicio también se demostró que la Fórmula 1020 no era más que agua destilada con unas gotas de colorante azul.

Al segundo día de juicio hace su declaración el Dr. Fishbein durante la cual describe las 3 características comunes que todos los curanderos tienen: 1) El curandero se envuelve en una leyenda en la que consigue una cura milagrosa para determinada enfermedad. 2) Los éxitos médicos de estos curanderos nunca son compartidos con la comunidad científica médica, quedando siempre como secreto profesional. 3) El curandero es un manipulador. Siempre dicen lo que el paciente quiere oír y dan esperanzas donde no las hay. Por tanto, como Brinkley ostenta esta 3 características, no queda ninguna duda de que se trata del curandero más rastrero que haya tenido el desagrado de investigar en toda su cruzada contra este tipo de prácticas.

Al tercer y último día de juicio, es el propio Brinkley quien sube al estrado para dar su testimonio. Lo primero que admite es que en el último año de ejercicio ha ganado la nada despreciable suma 1.100.000 dólares por sus servicios. Acto seguido el abogado de Fishbein presenta el libro “The life of a man: una biografía de John R. Brinkley” escrito por Clement Wood. Brinkley asegura que se trata de su biografía autorizada y de este libro se desprende el relato que os he ido contando hasta llegar a este juicio. En el libro se narran ciertas imprecisiones y se omiten varios datos, como por ejemplo que John Romulus Brinkley estaba casado con Sally Wike y era padre de dos hijos cuando, teóricamente, se presentó ante el decano de la universidad reclamando un lugar entre los estudiantes de medicina. Que durante los años que pasó en Chicago junto a su primera esposa regentaba un espectáculo médico ambulante, igual que los que podemos ver en las viejas películas del oeste, donde vendía un remedio milagroso contra la impotencia masculina hecho a base de aceite de serpiente. También sale a la luz la acusación de poligamia que Sally le hizo cuando éste se casó con Minnie sin estar divorciados. Otra irregularidad en su biografía autorizada decía que se licenció como médico en mayo del 1917 en la Universidad Ecléctica de Kansas cuando, en realidad, informes policiales corroboran que en esas fechas estaba detenido en Carolina del Sur por estafa al inyectar agua colorada a un paciente haciéndole creer que se trataba de un remedio contra la impotencia masculina (20 años después nos encontramos juzgando a Brinkley por el mismo motivo). Otro aspecto más escabroso es cuando el libro afirma que los miembros del tribunal médico que lo juzgó en 1930 tuvieron una muerte horrorosa y fortuita, demostrando el abogado que algunos de esos médicos estaban presentes en ese momento entre los asistentes. Por otro lado se puso en duda su praxis médica, pues varias enfermeras y exayudantes declararon por escrito que Brinkley realizaba sus operaciones en un estado total de embriaguez etílica. Finalmente admitió que pagó generosamente al escritor Clement Wood para que escribiera el libro y el mismo Brinkley lo editó, dejando numerosos ejemplares en sus clínicas al alcance de sus pacientes. También regaló muchos ejemplares entre sus conocidos y entidades públicas y privadas para que lo repartieran entre la población.

El veredicto dio la razón a Fishbein, lo que propició una lluvia de demandas por parte de pacientes descontentos que hasta ahora se habían mantenido callados debido a la fama de Brinkley. Por su parte, el Servicio de Impuestos Interno investigó sus cuentas por un presunto delito de fraude fiscal. Finalmente Brinkley se declaró en quiebra en 1941. No contentos con eso, el Departamento de Correos de los EUA comenzó a investigarlo por fraude postal. A causa de toda esta persecución Brinkley acabó pasando de ser un falso médico a convertirse en un verdadero paciente debido a sus 3 ataques cardíacos y a la amputación de una pierna por culpa de la mala circulación. El 26 de mayo de 1942 John Remulus Brinkley murió por insuficiencia cardíaca en San Antonio y su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Forest Hill en Memphis, Tennessee.

Para conocer en profundidad la historia de John Remulus Brinkley os invito a ver el documental “Nuts!” de Penny Lane el cual habla sobre su capacidad de engaño y todo el aparato propagandístico que llegó a crear alrededor de su figura. Pionero en algunas cosas, rastrero en muchas otras, Brinkley disfrutó de una vida sosegada gracias al ilusionismo que ofrecía a una sociedad desinformada y analfabeta en su gran mayoría. Desgraciadamente el documental no nos ofrece una visión global del genio y figura del trasplantador de testículos de Kansas y hay que completar la información buscando en otras fuentes como artículos periodísticos o libros. Sin embargo, es un buen inicio para entrar de lleno dentro de la gran farsa americana y de los timadores profesionales de la América profunda.

 


Albert Solé Jerez
www.japaniums.blogspot.com

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«Antes todo esto era campo atrás» de Pablo Lolaso

Ficción, humor y mucho basket

 

«Antes todo esto era campo atrás» de Pablo Lolaso, y publicado por Córner Editorial, es una bella historia de ficción y humor de 192 páginas narrada en presente y en primera persona que nos lleva al surrealismo. Saltos al pasado y multitud de referencias al panorama baloncestístico harán la experiencia lectora divertida, amena, cercana y, por qué no decirlo, real.

La historia nos traslada al universo de Pablo, un viejo exentrenador de la élite del baloncesto español que ahora disfruta de su vida de jubilado en un pueblo perdido de la mano de Dios, junto con Pepe, su antiguo y fiel delegado del cuerpo técnico de sus equipos. Juntos se embarcarán en la aventura de entrenar a un grupo de patanes del club de al lado de su casa. Todo deriva en el surrealismo cuando a Pablo le suenan misteriosamente las caras de los entrenadores rivales con los que se va cruzando y empieza a tener la sospecha de que algo raro está sucediendo.

«Antes todo esto era campo atrás» de Pablo Lolaso, cuenta con el prólogo del brillante técnico Pablo Laso, y ha llegado recientemente a su tercera edición. Una obra imprescindible para los amantes de la mística del basket y de la buena literatura.

 

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«Los locos del gekiga», de Masahiko Matsumoto

“Esta es la historia de unos idiotas redomados de Naniwa (Osaka) que tenían una perspectiva limitada de la vida diaria”.

 

En cualquier tipo de revolución encontraremos fervientes seguidores y férreos opositores. Si habéis seguido un poco mis escritos os habréis dado cuenta de que soy un auténtico admirador del gekiga, el revolucionario estilo que lanzó el manga a una dimensión mucho más global acercando el arte secuencial a los adultos y dejando atrás el concepto de que los cómics son un simple pasatiempo para niños.

Se habla de Yoshihiro Tatsumi como padre del gekiga pues fue él quien acuñó el nombre y creó una ingente cantidad de historias gráficas que con el tiempo traspasaron las fronteras japonesas. El gekiga dejaba atrás las temáticas infantiles aportando complejidad en su contenido y dándole un estilo muy cinematográfico a la forma. Historias oscuras, experiencias personales, erotismo y personajes profundos empezaron a llenar las páginas de las revistas de alquiler (en aquel tiempo de postguerra y miseria no todo el mundo podía permitirse comprar una revista). A pesar de las reservas de los editores que no concebían un comic sin chistes ni escenas divertidas, el nuevo estilo empezó publicándose en Osaka.

Por aquel entonces la distribución a nivel nacional era harto complicada y las publicaciones de entretenimiento se hacían de manera local. Rápidamente el éxito desbordó toda expectativa y la revista “Kage” (Sombra) se convirtió en la más demandada de las librerías de alquiler. Las editoriales se afanaron para copiar la fórmula y empezaron a aparecer clones de la revista “Kage” en otros puntos del país, especialmente en la gran Tokio, la meca de cualquier dibujante. A día de hoy es innegable la aportación que el gekiga ha hecho a la historia del cómic y el valor artístico que este contiene. Pero todo comienzo es duro y más cuando hay que luchar contra la adversidad económica y la incomprensión de los que deciden. Así que hay que estar muy agradecido al empeño de tres grandes artistas que lo dieron todo por una visión diferente del arte que desarrollaban. Tres visionarios que aguantaron todos los chaparrones que se les vinieron encima. Tres amigos que se apoyaron los unos a los otros en los peores momentos. Tres genios. Tres locos.

 

 

Satori Ediciones ha publicado este 2021 “Los Locos del Gekiga” de Masahiko Matsumoto (1934 – 2005). Una historia comprendida en un solo volumen de unas 320 páginas encuadernada en rústica con una sobria sobrecubierta de tonos anaranjados y siguiendo los altísimos criterios de calidad que esta editorial ya nos tiene (demasiado bien) acostumbrados. La traducción corre a cargo de Marc Bernabé y como curiosidad decir que las primeras páginas están impresas con detalles en tinta roja, como se hacía en la época.

 

“Esta es la historia del sufrimiento, las alegrías y, por qué no, las desdichas de muchos jóvenes que invirtieron su juventud entera en la creación del gekiga”

 

 

Finales de la década de 1950, tres dibujantes se encuentran en las oficinas de la editorial para la cual trabajan. Estos tres personajes no son otros que Yoshihiro Tatsumi, Takao Saitô y Masahiko Matsumoto. A partir de aquí se nos narrarán las peripecias que estos tres amigos tuvieron que pasar para tirar adelante su sueño de cambiar lo que hasta ese momento había sido el cómic japonés. La historia nos hará saltar de un punto a otro de este proceso creativo mostrando desde dentro cuál era el estilo de vida de un mangaka de esa época. Nos invitará a descubrir el sórdido mundo de las editoriales, sus tácticas y sus arriesgadas apuestas que a veces salían bien y otras veces salían mal. Nos enseñará lo que eran las dificultades económicas tanto de los autores como de los editores constantemente perseguidos por sus acreedores. Y como no podía ser de otra manera, veremos el día a día de estos tres grandes genios (y también su “noche a noche”).

Matsumoto nos ofrece un relato sincero, llano y sin rencor de unos años duros de su vida. Una época que, a pesar de sus desencuentros, frustraciones y miseria, el autor nos la muestra con el orgullo de saber que revolucionaron el estilo del manga catapultándolo a la consideración de arte. Un tiempo en que la fuerza y la perseverancia de tres jóvenes consiguieron que sus sueños se hicieran realidad. El estilo de dibujo es sencillo, sin grandes alardes de estilo, pero su narrativa nos sumerge en el Japón de mediados del siglo XX mezclándonos con personajes reales (Kazuo Umezz, Sakyô Komatsu, Shichima Sakai) y otros ficticios pero basados en las propias experiencias de estos tres compañeros de fatigas. El ritmo es pausado, dejando espacio para la reflexión y los diálogos entre los protagonistas para que el lector comprenda el proceso creativo de estos tres genios, junto con sus desengaños, dudas y frustraciones. Un dramatismo bien hilvanado conduce al lector a través de las densas páginas de esta obra, densas en viñetas y en diálogos, llevándonos de viaje a los años 1950 donde la recuperación económica producía más incertidumbres que alegrías. No faltan en esta historia los pequeños pasajes de humor socarrón que nos harán sonreír ante la picardía de algún personaje para hacer frente a ciertas situaciones adversas.

 

 

La lucha de Matsumoto, Tatsumi y Saitô para tirar adelante este nuevo género no era solo contra la penuria económica, sino que tuvieron que lidiar contra la opinión desfavorable del Movimiento de Erradicación de Libros Nocivos que tenía al manga y a sus autores en el punto de mira. La bonanza económica de la sociedad japonesa también fue un arrecife que hizo naufragar a los autores de manga, aunque de buenas a primeras esto parezca contradictorio, la narración de Masahiko Matsumoto nos lo aclara a la perfección.

“”Los Locos del Gekiga” es una lectura apasionante. El cómic dentro del cómic relatado en un estilo tan japonés como es “la narrativa del yo”. Un documento vital por parte de Masahiko Matsumoto que absorbe completamente al lector y le permite apreciar en primera persona las dificultades, frustraciones, alegrías, penas y enfados de este trío tan especial. Un pedazo de historia tremendamente ambientado y repleto de personajes pintorescos que dejan entrever la desenfadada mentalidad japonesa de la época y su particular filosofía. Un relato descarnado sobre el nacimiento de un nuevo estilo que ya forma parte de la historia del cómic mundial. Un álbum de lectura obligada para todos los amantes de la novela gráfica y un imprescindible en cualquier biblioteca que se precie.


Albert Solé Jerez
www.japaniums.blogspot.com

 

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Marguerita, John Wayne y el «misterioso» barco de la Costa Brava

¿Se trató del “Norwester” o, quizás, de la copia que se utilizó para el plató de “Red River”?

 

En abril de 2013 un yate de nombre “Marguerita” zarpó del puerto de Roses (Cataluña, España) con destino a Francia. Al poco tiempo de navegar, una vía de agua hizo que el barco naufragara. Como que el barco no se hundió del todo, las autoridades de salvamento y guardacostas creyeron oportuno remolcarlo hasta el cercano puerto de Portbou para evitar posibles colisiones con otras embarcaciones. Nadie reclamó el yate como su propiedad y durante mucho tiempo estuvo amarrado en el puerto fronterizo esperando una solución administrativa.

 

 

Poco a poco la gente empezó a acercarse al puerto de Portbou para fotografiarse al lado del yate. Lo que al principio eran unos pocos curiosos acabó convirtiéndose en un desfile de gente que mostraba abiertamente su interés por sacarse un retrato al lado del barco. ¿Cómo es posible que una embarcación abandonada a su suerte y rescatada por salvamento marítimo produjera tanto interés entre la población? La razón no era otra que varios periódicos locales se hicieron eco de que esa embarcación perteneció al actor John Wayne.

 

 

Parece ser que una de las mayores aficiones del actor hollywoodiense era navegar, y así lo demuestran las numerosas fotografías que existen de Wayne al timón de alguno de sus yates. También es verdad que estuvo navegando por la Costa Brava en la época en que rodó en Barcelona la película “Circus World”, en España conocida como “El maravilloso mundo del circo”, en 1964. Pero hasta ahí las coincidencias.

Dicen las malas lenguas que el primer yate que perteneció a John Wayne fue el “Marguerita”, un Crusader de madera de 20 metros de eslora construido en Massachusetts en 1933. El nombre del barco provenía de una antigua amante del actor, dicen que se enamoró del barco y decidió ponerle su nombre. En 1948 se mandó construir una réplica del yate pues este formaba parte de los decorados de la película “Red River”, y como el actor temía que le dañaran el casco prefirió utilizar una réplica. A la muerte del actor en 1975, legó el yate a su abogado con quien compartía la afición por el mar. A partir de ahí se perdió su pista hasta que reapareció en 2009, cuando el “Marguerita” compitió el Trofeo Almirante Conde de Barcelona.

 

 

Cuando las autoridades pusieron el barco en el dique seco después de ser reflotado, encontraron que la embarcación, pintada de amarillo, se encontraba con el casco en muy mal estado y el resto de la nave en un deterioro muy avanzado. Los trabajos de restauración solamente dieron problemas y pérdidas al puerto de Portbou, pero finalmente se pudo vender por medio millón de euros.

La realidad es que John Wayne tuvo en su propiedad un yate cuyo nombre fue “Norwester”. Si miramos las fotografías de ambas embarcaciones tendremos la impresión de que se trata de barcos gemelos. Su parecido es verdaderamente asombroso, pero no hay que dejarse llevar por la fantasía popular de algunos periodistas locales pues el “Norwester” sigue navegando por aguas norteamericanas a día de hoy. Otro dato que se pasa por alto es que cuando el actor navegó por la Costa Brava lo hizo con el “Wild Goose”, un viejo dragaminas del ejército americano transformado en yate de lujo por el propio Wayne.

 

 

A partir de aquí que cada uno crea lo que quiera. ¿Es el barco naufragado en la Costa Brava el mismo que pilotó John Wayne? ¿Se trata del “Norwester” o, quizás, de la copia que se utilizó para el plató de “Red River”? ¿Es todo fruto de la imaginación desatada de unos periodistas poco informados? Que cada uno haga su apuesta.

 


Albert Solé Jerez
www.japaniums.blogspot.com

 

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«Freedom», recordando el mejor documental de George Michael

La vida de Georgios Kyriacos Panayiotou en un documental imprescindible

 

«Freedom», publicado en 2016, es posiblemente el mejor documental sobre la vida de Georgios Kyriacos Panayiotou, mejor conocido como George Michael.  Un documental póstumo dirigido por él mismo junto a su amigo y manager David Austin poco antes de su inesperado final. Kate Moss, Elton John, Stevie Wonder, Nile Rodgers o Jean-Paul Gaultier y algunos de los iconos más actuales de la escena musical como Liam Gallagher también aparecen en el documental.

Todos ellos destacan de inicio su valor musical como algo perceptible incluso desde sus primeros pasos con el pop para adolescentes con la formación Wham!, En plena recesión británica durante los años 80. Ya en solitario, logró confeccionar un nuevo personaje, más sofisticado, alguien «que pudiera estar a la altura de Madonna, Michael Jackson o Prince», un momento que llegó con la publicación de su primer álbum en solitario, Faith (1987).

«En 1988 George Michael se convirtió en el artista de mayor éxito comercial del mundo.» Esta es una historia sobre cómo la fama y la tragedia intervinieron para cambiar para siempre el curso de su historia», proclama una voz ‘en off ‘en los primeros minutos del documental «Freedom».

El miedo de no estar a la altura y la soledad, exacerbada por una homosexualidad reprimida desde que estampó su firma en un contrato con la multinacional Sony, le acompañaron al principio, más aún cuando hits como I want your sex, Careless Whisper o la misma Faith lo pusieron de forma constante en el punto de mira. En uno de los momentos más escalofriantes del documental recuerda como la sombra del sida se asomó por primera vez en su vida cuando Anselmo (su primer gran amor) viajó a Brasil para hacerse la prueba y pasaron separados la Navidad, ignorando su entorno, bajo la amenaza de que también él pudiera haber contraído la enfermedad.

Estas y demás historias de este gran artista encontrarla explicadas al documental «Freedom» de George Michael, incluido el litigio que lo convirtió en el primer gran artista en querer romper su contrato con una gran discográfica, proceso en el que no recibió el apoyo de ningún artista en ningún momento, como bien se remarca. Y es que el artista nunca se rindió por muy difícil que fuera la situación.

 

 

 

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El imparable aumento del odio a los animales y el alquiler en España

Países como España se están situando en la cima del odio animal

 

¿Hasta qué punto es legal publicar un anuncio para alquilar un piso prohibiendo el acceso de animales a la vivienda? ¿A caso son todos los humanos cuidadosos a la hora de pagar el alquiler o tener cuidado de un inmueble? ¿Os imagináis algo tan absurdo como no alquilar un piso a una persona por su etnia, clase social o género independientemente de su cuidado y actitud? Evidentemente podría ser denunciado, llevado a todas las televisiones y resto de medios de comunicación. ¿Y cuándo pasa con los animales? Se hace el silencio.

El aumento del odio a los animales sigue imparable día tras día en países tan atrasados en el derecho animal como España, donde los propietarios de inmuebles que odian profundamente a los animales pueden seguir restringiendo el acceso a la vivienda a familias que convivan con ellos. Y lo hacen 100% apoyados por la ley, la política y el silencio de las supuestas plataformas animalistas españolas más pendientes de las donaciones que de hacer su trabajo… Algo inaudito teniendo en cuenta que cada vez más animales conviven con personas y menos personas disponen de dinero para comprar su propia vivienda.

En el artículo 4.2 de la Constitución Española se deja claro que “los arrendamientos de vivienda se regirán por los pactos, cláusulas y condiciones determinados por la voluntad de los implicados”. Esto significa que cualquier propietario, tiene derecho a prohibir mascotas en el alquiler siempre y cuando figure en el contrato.

¿Entonces qué pueden hacer las familias que conviven con animales y que no tienen suficiente dinero para comprar un inmueble? ¿Cuál es la solución que dan los gobiernos? Ninguna. Así de claro, por lo que al final se debe apostar por mentir a los propietarios y exponerse a ser expulsados de sus pisos, una situación extrema y vergonzante que parece que no tiene solución, ni la tendrá.

El odio a los animales es legal y además es potenciado por las inmobiliarias y principales portales online de alquiler, que en ningún momento protestan o avisan de la grave injusticia que se está cometiendo, participando activamente de un agravio y un crimen sin pena.

 

 

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Atlántropa, el proyecto para secar el mar Mediterráneo

Una idea que hubiera cambiado el Sur de Europa

Simulació d'Atlàntropa

El ingeniero alemán Herman Sörgel en 1929 planificó la construcción de un inmenso dique en Gibraltar con la idea de unir Europa y África secando el mar Mediterráneo, este proyecto fallido recibió el nombre de Atlántropa. Uno de los sueños más colosales jamás realizados por el ser humano y que por suerte no salió adelante porque hubiera supuesto la ruina y la defenestración del ecosistema de miles de animales.

A Herman Sörgel le pasó por la cabeza que desecar el Mediterráneo era una de las mejores cosas que podía hacer una Europa superpoblada. Así, desarrolló su proyecto Atlántropa que consistía en crear una gran presa que juntara las columnas de Hércules y convierte el estrecho de Gibraltar en la central hidroeléctrica más grande del mundo. El cierre de la conexión entre el Atlántico y el Mediterráneo haría emerger más de 600.000 km² de terreno y África y Europa que serían conectadas por tierra y ferrocarril.

 

 

Para Sörgel, con Atlántropa acabaría el paro, la superpoblación y la crisis energética. Probó de vender su plan a Hitler y Mussolini, pero a ninguno le gustó la idea de que los africanos llegaran a Europa sin arriesgar la vida en el Mediterráneo. Ni Mussolini quería cambiar de lugar sus puertos, ni Hitler quería alterar sus planes de dominio de Europa.

El día de Navidad de 1952 dictó una conferencia sobre las bondades de su proyecto en la universidad de Mónaco de Baviera. A la salida, cuando iba en bicicleta por una avenida semi desierta, un automóvil le pasó por encima, dos días después lo enterraron.

Para ampliar información sobre este proyecto tan surrealista recomendamos un interesante documental alemán de 60 minutos del director Michael Morales titulado Der Traum vom neuen Kontinent.

 

 

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«Batman: Three Jokers», la esperada secuela de «La Broma Asesina»

La esperada secuela de los hechos de «La Broma Asesina» y «Una Muerte en Família»

 

“Three Jokers” es una auténtica obra de arte del cómic para los amantes del Caballero Oscuro que actúa como secuela directa (espiritual según su dibujante) de los hechos acaecidos en la mítica historia de “La Broma Asesina” de Alan Moore y el dibujante Brian Bolland.

La historia de «Three Jokers» nos sitúa como no podía ser de otra forma en plena Gotham donde al parecer en la misma noche se han sucedido 3 avistamientos de crímenes cometidos por el Joker, en 3 lugares diferentes al mismo tiempo. Este hecho hará que los protagonistas de la batfamília de esta historia tengan que cooperar para investigar qué es lo que está sucediendo con Joker.

 

 

Geoff Jones nos plantea una situación inmersiva, un cómic de intriga con los componentes detectivescos más famosos de las historias del murciélago, donde no solo vamos a explorar antiguos traumas del pasado de la vida de la Batfamila metiéndonos completamente en la psique de estos personajes, sino que además vamos a ver de primera mano cómo luchan contra sus demonios.

En cuanto al personaje del Joker, o en este caso los 3 Jokers por un lado tenemos una versión más clásica del personaje perteneciente a la «Golden Age», al que denominamos “El criminal”, luego tendríamos a “El payaso”, quien parecer ser la versión que vimos durante Una muerte en la familia, y por último, pero al que probablemente todos los fans tengan más en mente “El comediante” que viene a ser la versión de la aclamada «La Broma Asesina» de Alan Moore.

 

 

No es ni de lejos una casualidad la elección de estas 3 versiones de Joker, pues cada una de ellas guarda una estrechísima relación con los protagonistas de este comic y es precisamente el punto más fuerte que Geoff Jones ha sabido explotar. «La historia remonta al principio, cuando Batman se encontró por primera vez con el Joker, pero también a La broma asesina y a Muerte en la familia. Bárbara y Jason han pasado por mucho, al igual que Bruce, y se centra realmente en la curación, en las cicatrices y heridas y en las consecuencias que eso tiene para alguien. A veces te cambia para bien, a veces para mal. Puedes sanar para bien o sanar para mal. Y de eso trata la colección, de la mala sanación, …» concluyó el guionista sobre la historia de tres números, a la que su dibujante Jason Fabok considera «una secuela espiritual» de la legendaria historia de «La Broma Asesina».

 

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El cómic de Spiderman del millón de dólares

Se ha revalorizado el doble en el espacio de tan solo 5 años

 

Una copia publicada en 1962, y en casi perfectas condiciones, del Amazing Fantasy 15 de Marvel que contiene la primera aparición de Spiderman se ha vendido por más de un millón de dólares, ¡convirtiéndose así en el cómic Marvel más caro de la historia!

Curiosamente, esta misma copia de la primera aparición de Spider-Man en los cómics se vendió en 2016 por 450.000 dólares. Ahora se ha vendido por la friolera de 1.050.000 dólares. El comprador dobló la inversión en 5 años…

 

 

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El periodismo del blanqueo, nueva fábrica de odio y racismo

Ascendencia, religión o género pueden ser motivos para culpar o no a un criminal

 

¿Habéis alucinado alguna vez con las licencias, y los surrealistas juegos de palabras, que se toman la mayor parte de medios de comunicación para criminalizar o blanquear un delito dependiendo del origen o sexo del agresor o agresora?

Corren tiempos turbios para los medios de comunicación «oficiales», su afán de manipulación y «clickbait» se está desarrollando bajo nula supervisión por parte de los gobiernos, también auténticos cómplices de la total desinformación a la población.

La nueva moda, aunque se lleva practicando desde hace años, es ocultar a toda costa algunos crímenes (hasta que se vuelven virales en redes sociales) o la nacionalidad u origen de los criminales que los han perpetrado por razones de ascendencia, religión, condición social o incluso de género, hasta el punto de llegar a rozar el ridículo.

 

 

La manipulación de las luchas sociales para fines propagandísticos es algo que hemos visto a lo largo de la historia en los partidos políticos, y que también se había dado en menor medida en los medios de comunicación. Aunque actualmente parece que los conceptos «manipulación política» y «periodismo» se funden con total naturalidad… A pocos se le escapa que los grandes medios de comunicación no viven de la publicidad, sino del desvío de fondos públicos por parte de las administraciones que dictan noticias al pie de la letra.

Tan exagerada es la situación actual que se ha llegado a borrar de la escena mediática a las víctimas (algunas incluso son acusadas), para en su lugar ofrecernos contenidos de redención y justificación de horribles crímenes. Hasta tal punto hemos llegado que auténticos casos de terrorismo pasan a ser considerados como simples hechos aislados por parte de personas con problemas mentales.

 

 

Como si de un concurso literario dedicado a la figura retórica de la alusión, medios de comunicación online y offline practican días tras día de forma cínica este nuevo «periodismo del blanqueo», provocando el aumento descontrolado del odio y del verdadero racismo. El enfrentamiento, la indignación y la impotencia son poderosos excitantes para tenernos enganchados a cualquier pantalla, y esto es bien conocido por los autores de tan deleznables estrategias.

Un crimen es un crimen, cometa quien lo cometa, y la estadística nunca engaña, el resto siempre será manipulación. Sin condena de la violencia, venga de donde venga, y con justificaciones de todo tipo, los problemas no desaparecen, sino que se multiplican y crean con los años auténticos problemas sociales nacidos de una nueva fábrica de odio y racismo irracional. Algo que en una sociedad sana no debe existir.

 

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«Yuko», 12 historias protagonizadas por mujeres fatales

“Yuko” compila los relatos de Ryoichi Ikegami del período que va desde 1999 a 1991

 

En su particular cruzada por traernos a los grandes autores del manga, Satori Ediciones publicó a finales de abril el primer volumen (de dos) que rinde homenaje a Ryoichi Ikegami, ilustrador, entre muchas otras obras, de la exitosa  “Crying Freeman”. Ikegami ha dedicado la mayor parte de su carrera a ilustrar y materializar los guiones y personajes ideados por otros autores y, muy a su pesar, le cuesta identificar estas creaciones como propias. El público en general pide personajes alegres, empáticos y llenos de energía que viven aventuras constantes con peleas, persecuciones, sexo y otras emociones, y esto es lo que les ofrece dando forma gráfica a guiones ajenos. Este sería el Ikegami más comercial, rendido al negocio editorial que le ha proporcionado la suficiente fama y recursos económicos para poder dar rienda suelta a sus propias creaciones, frutos de su verdadera esencia y que ahora podemos disfrutar en este primer volumen de 440 páginas aproximadamente y que lleva por título “Yuko”.

“Yuko” es un compendio de 12 historias protagonizadas por mujeres fatales el influjo de las cuales desata las más bajas pasiones de los hombres que caen en sus redes. Historias inmorales de obsesiones compulsivas y comportamientos malsanos relatadas con elegancia pero sin ahorrar en detalles eróticos ni escabrosos. La elegante plasticidad del dibujo y la excelencia en el trazo de Ikegami nos ofrecen un estilo hiperrealista que casa a la perfección con el tipo de relato sórdido que llena las páginas del libro. Relatos para adultos donde se reflejan las partes más oscuras del alma humana y sus instintos más primitivos.

 

 

Ikegami empezó a cosechar fama a partir de su debut en la mítica revista Garo, cuna del gekiga más artístico y experimental. Su estilo limpio, de trazo firme y claridad visual destaca muy por encima del de sus propios compañeros de publicación. Prima en su trabajo la capacidad de llenar las escenas con miles de detalles con una precisión fotográfica asombrosa. Especializado en la figura femenina, Ikegami dibuja bellísimas mujeres de cuerpos perfectos con caras de muñeca de porcelana. El nivel de expresividad de sus personajes queda centrado en la maestría del dibujo de los ojos. Éstos centran la mirada del lector y consigue que sean el reflejo del alma del personaje.

Las historias albergadas en este volumen son de lo más dispares, aunque siempre tengan a la mujer como eje central de la narración. Para empezar, encontramos grandes diferencias en su longitud, desde capítulos de una cincuentena de páginas a otros que son de apenas ocho hojas, debido a la forma de publicación y a los requisitos del editor del momento. Por otro lado, las temáticas nos llevan desde el Japón feudal hasta la época actual, pasando por cuentos fantásticos o la adaptación de relatos de grandes autores literarios como Kikuchi, Kyôka o  Akutagawa. Esta mezcla tan heterogénea de temáticas narrativas nos muestra la gran versatilidad de este autor a la hora de contextualizar a sus atormentados personajes.

 

 

Títulos como “En tiempos de Yuko” donde un jugador con grandes deudas pierde a su bella pareja al prestarla como modelo a cambio de dinero a un sádico pintor; “El lado oscuro de Shanghái” protagonizado por una pareja que perdió a su hijo y que buscan consuelo por los bajos fondos de la ciudad en la que cualquier tipo de placer puede ser comprado; “El zarcillo” muestra la obsesión de un ginecólogo por una paciente que lleva un anillo con forma de flor dentro de su sexo o “El roce del súcubo”, en la que un profesor de instituto se obsesiona con un de sus alumnas son un claro ejemplo de la belleza malsana que esconde la obsesión y el deseo carnal. Un festival de situaciones oníricas y extremas que llevan al erotismo a un nivel superior, arte sin paliativos. Un imaginario sensual y sexual por el que los tristes personajes de Ikegami se mueven guiados por un destino cruel que los abocará a la locura.

 

 

“Yuko” compila los relatos de Ryoichi Ikegami del período que va desde 1999 a 1991 y están traducidos directamente del japonés por Marta Moya. El grueso volumen está impreso en papel de primerísima calidad encuadernado en rústica. La sobrecubierta, sobria, que muestra el arte del autor con un primerísimo plano de una de sus protagonistas, está tintada con un elegante color malva sobre el que destacan en blanco el título y el nombre del autor. La primera página, la única en color, es una fantástica ilustración de la protagonista de “El biombo del infierno”. El volumen se remata con una entrevista al autor y que ha servido de base para este artículo. Por cierto, Satori Ediciones pronto publicará la segunda parte de esta oscura colección de relatos de Ikegami bajo el nombre de “Oen” que abarcará el período creativo que va de 1966 a 1972.

 

 


Albert Solé Jerez
www.japaniums.blogspot.com

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