“Historias Lamentables”de Javier Fesser llega a Amazon Prime

 

Este 19 de noviembre se estrenó en la plataforma digital Amazon Prime el nuevo trabajo de Javier Fesser titulado “Historias lamentables”, un film que significa la vuelta del director madrileño tras su pelotazo taquillero con “Campeones” (2018), aunque esta vez sin pasar por las salas comerciales.

Coproducida por Películas Pendelton, Morena Films, TVE y Amazon Studios, Fesser vuelve a sus orígenes del humor visual, tomando elementos únicos del imaginario español y llevándolos, en lo que es su especialidad, al extremo. El resultante de esta fórmula es un alocado esperpento que el director edulcora con pequeños momentos de ternura. Situaciones incómodas y desgraciadas dignas de la más cruel tragedia griega que, pasadas por el particular modo de ver el mundo del cineasta, se convierten en escenas desternillantes de impecable factura. Fesser siempre ha bebido de las grandes comedias corales de Berlanga, con sus escenas repletas de actores, y de las situaciones y diálogos surrealistas de José Luis Cuerda. Para esta película deja atrás los clásicos folclórico-nacionales de sus inicios con lavadoras andantes, bombonas de butano, botijos, ristras de chorizo, guardias civiles, bicicletas Orbea, hombres de telefónica, curas, monaguillos y chapuzas con aires de manitas con los que revolucionó nuestro sistema límbico, sobre todo con los cortometrajes “Aquel ritmillo” (1995) y “El secdleto de la tlompeta” (1995), la irregular “La gran aventura de Mortadelo y Filemón” (2003) y su primer largometraje, la obra maestra del surrealismo cinematográfico, con permiso de Buñuel, “El milagro de P. Tinto” (1998). Para este nuevo film, sustituye los ítems, aún más corrosivos, como un teléfono cuyo poli tono es el himno nacional versión techno, una valla publicitaria que anuncia los tuk-tuk tailandeses, un policía nacional tirando de inhalador, un camionero que practican la meditación trascendental… Para “Historias lamentables”, Fesser vuelve a tomar el carácter genuino patrio y lo estruja, como si de un estropajo de cocina se tratara, para sacarle toda el agua sucia a los pícaros, a los bravucones efervescentes, a los que trabajan en el sector servicios y no quieren servir, a los racistas, a los de mente cerrada, a los matones de patio de colegio y a toda esa caterva de personajes anclados en el pasado que llenan la geografía española y mostrarla con el filtro del sarcasmo. Objetos y estereotipos pueden parecer tópicos y típicos, pero están utilizados con muchísima frescura y gracia, a diferencia del lamentable y previsible humor de sagas como, no sé, esa de los apellidos.

“Historias lamentables” está formada por 4 historias bien diferenciadas, pero que se irán entrecruzando entre ellas a lo largo del film. “Rayito”, que abre la cinta, nos presenta a Ramón, hijo del presidente de una compañía internacional de transportes que ya ha llegado a su edad de jubilación y va a dejar el mando de la empresa en él. Ramón es un hijo de papá con ese deje tan odioso en el hablar que tienen los niños de familia rica. Un juguete roto a manos de su padre pues, por mucho que se esfuerce, jamás cumplirá las expectativas que de él se espera. Siempre pendiente en satisfacer a su progenitor, ahora, en su fiesta de jubilación, Ramón tiene la oportunidad de dirimirse ofreciéndole como regalo lo único que su padre no pudo conseguir durante los 50 años que estuvo al mando de la empresa.

“El hombre de la playa” empieza con la imagen de madrugada de un tractor limpiando la arena de la playa de Gandía. Al fondo, desdibujado en un segundo plano, vemos los típicos apartamentos de primera línea de mar. Allí es donde vive Bermejo, un hombre frustrado con su vida que se agarra a una férrea normativa moral, a una rigidez horaria y a unas costumbres inmutables para no enfrentarse a su propia mediocridad. Como cada año, en el día de San Roque, Bermejo debe madrugar para coger un buen sitio en la arena desde donde poder fotografiar la salida del sol, tradición que lleva celebrando un buen puñado de años. A pesar de su determinación en cumplir con lo estipulado y dirigir todos sus esfuerzos en poner los pies sobre la arena de la playa, parece ser que el destino ha decidido alejarlo del mar.

“El cumpleaños de Ayoub” nos presenta a dos personajes muy diferentes el uno del otro. Por un lado a una mujer que ha sido abandonada por los dos hombres de su vida: su padre y su marido. Endeudada hasta las cejas las compañías de servicios le han cortado los suministros, mientras que el banco ha puesto su casa a la venta. Resentida con todo lo que le rodea, el rencor le hace desconfiar de todo el mundo tratando a los demás de la misma manera que la vida la trata a ella. Por otra parte tenemos a Ayoub, migrante africano de carácter puro que cree en la bondad de las personas. Un hombre que ha tenido que empezar de nuevo desde la nada y que, a pesar de las coces que le larga su mísera situación, aún sueña con ganar lo suficiente para crear su propia empresa de jardinería. Por si el hecho de juntar estas dos almas en pena no fuera poco, este capítulo está bien regado de racismo escondido en corrosivas frases sueltas que cortan como bisturís.

 

 

“La excusa” es el capítulo final de la película. Aripio, copropietario junto con sus tres hermanas de la fábrica que su padre les dejó, se las ha ingeniado para hacer y deshacer a su guisa las cuentas bancarias de la empresa. Un manipulador mentiroso, granítico caradura, ahora se enfrenta a la ira de sus hermanas, sobre todo a la terrible e impredecible Margarita, que lo amenaza con llevarlo a los tribunales. Aripio necesita salir de esta como sea, y contrata los servicios de La Excusa SL, una empresa capaz de crear cualquier coartada para cubrir todo tipo de acciones deshonrosas.

Los diferentes episodios que conforman el metraje se irán encadenando ante nuestros ojos a la vez que la realidad se irá retorciendo cada vez más consiguiendo que el absurdo se vaya agigantando a medida que pasan los minutos. La desesperación de los protagonistas, sus acciones in extremis, y las situaciones límite son la base de esta comedia que, apoyándose menos en lo visual y con escasas muestras de slapstick, desarrolla unos diálogos desternillantes a la vez que terriblemente trágicos. Una muestra de ello es cuando un hombre que se ha equivocado de autobús le pide al chófer que pare para que pueda bajar: – Es que yo no voy para Alicante. A lo que el otro le contesta: – ¡Tranquilo, ya verá como sí! Cuatro episodios geniales que muestran la buena labor de guion de Fesser junto a Claro García, aunque con un poco más de tiempo, estoy seguro de que habrían conseguido juntar todas esas historias en una sola y darle más sensación de unidad, como ya hizo con “El milagro de P. Tinto”. Por cierto, que de esta última, “Historias lamentables” hereda el romper la cuarta pared. Fesser utilizó este recurso en los segundos finales de “P. Tinto”, cuando se produce el esperado milagro, entonces un rápido Zoom enfoca la cara del genial Luís Ciges y este mira con complicidad a la cámara. Ahora, rescata esas miradas de complicidad en todos los personajes de la película. Cuando todos los elementos acaban haciendo carambola y la vida de uno de ellos da un vuelco, ya sea para bien o para mal, éste mira directamente al espectador como diciendo: ¡ahí lo tienes!

Como siempre ha hecho, Fesser se rodea de un elenco de actores poco conocidos por el gran público pero con un arte enorme ante las cámaras. Estos llevan todo el peso de la película y muestran su versatilidad en escenas realmente desternillantes como la carrera en moto bajo la lluvia o la surrealista escena del restaurante en la que, por cierto, todos los actores hacen gala de un maravilloso (y divertido) acento maño que impresiona. También aparecen algunos de sus colaboradores habituales, como Janfri Topera (Usillos, Profesor Bacterio) en un pequeño cameo o Gloria Ramos (Collantes) como la sulfúrica Margarita.

 

 

Entre tantas risas y emociones extremas también hay cabida para la concienciación social, marca de la casa del director que, por cierto, no es Mikasa. Es cierto que todos los personajes que aparecen en esta comedia tienen en común la capacidad de desesperarnos. Son verdaderamente irritantes y en ello está la gracia, pero también son capaces de hacernos reflexionar a medida que conocemos sus lamentables historias. Así aprendemos que su forma de ser se debe a que han sido víctimas de asedio escolar, han sufrido en sus carnes el racismo y la xenofobia, forman parte de la no aceptada diversidad funcional, son un número más en las estadísticas sobre nueva pobreza o han vivido siempre de la mano del menosprecio. Por cierto, en algunos diálogos también se destila mucho amarillismo.

“Historias lamentables” de Javier Fesser es un film excelente, no llega a la matrícula de honor como ya hizo con otras creaciones suyas, pero es la mejor comedia hecha durante este desagradecido 2020, que ya es mucho. Fesser siempre sorprende para bien, incluso cuando rueda dramas, pero su verdadera pasión está en hacernos reír y procurar que pasemos un muy buen rato, y está bien claro que, de nuevo, lo ha logrado.

 


Albert Solé Jerez
www.japaniums.blogspot.com