“Los sentimientos de Miyoko a Asagaya” de Shin’ichi Abe

 

La editorial Gallo Nero vuelve a sorprender, con su línea manga editando “Los sentimientos de Miyoko en Asagaya de Shin’ichi Abe. La debilidad de esta editorial por el gekiga ya les ha llevado a publicar los hermanos Tadao y Yoshiharu Tsuge, al gran Tatsumi y a Masahiko Matsumoto. Ahora ha llegado el turno al maestro de Tagawa y el resultado no puede ser mejor.

Shin’ichi Abe es el máximo exponente del watakushi manga (manga del yo), género que ya había cultivado con gran éxito dentro de la literatura Osamu Dazai y al que Abe menciona en su obra. Sus relatos son un retrato crudo y descarnado sobre la vida bohemia en el barrio de Asagaya. Tomando de base su propio día a día, Abe deja reflejado en su obra el ambiente nocturno del barrio y sus excesos de alcohol y sexo. Unos excesos que comparte por momentos con la sensual Miyoko, su pareja de toda la vida, mus e inspiración para sus relatos. Tanto es así que frecuentemente aparece en sus creaciones, llegando a protagonizar incluso monólogos existenciales o mostrando simplemente el propio transcurrir de las horas con una delicadeza abrumadora.

 

 

La obra de Shin’ichi Abe está impregnada por una melancólica tristeza posiblemente debido a las dificultades económicas del protagonista. Su obra se publicaba en la mítica revista Garo, pero las ventas de la publicación eran bajas y lo que ganaba Abe con sus dibujos apenas le alcanzaba para vivir. Entre sus publicaciones en Garo y Young Comic, Abe inculca entre sus lectores la figura del creador de manga sufrido y bohemio que solamente vive para el arte y del arte. Figura que le acompañará el resto de su vida.

La escasa remuneración de sus manga le llevaron a probar con la literatura y con la pintura artística mientras que sus problemas con el alcohol iban en aumento. Este hecho queda fantásticamente retratado en sus historias junto con sus intentos de dejar el alcohol de banda, lo que lo consiguió por temporadas. Con su salud mental en caída libre entra a formar parte de una secta religiosa, las creencias de la que están en conflicto con su modo de vida y con la temática de sus obras. Esta constante lucha de intereses y creencias personales lo llevan al límite de su salud y su cerebro entra en colapso, siendo diagnosticado de esquizofrenia. Abe pierde los papeles y el trabajo. Ya nadie quiere publicar unas obras en las que la enfermedad del autor le ha hecho perder el estilo, el trazo y la temática. Ahora sus historias están repletas de referencias religiosas y las revistas se niegan a publicar narraciones con esta temática.

Llegado el cambio de siglo, a principios de los 2000, Abe hace un golpe de cabeza y su vida toma un giro de 180 grados. Deje de beber para recuperar su salud y dejar de lado los delirios que la han llevado a un estado de violencia constante. La cosa funciona y sus antiguas obras se reeditan para que las nuevas generaciones de jóvenes puedan descubrir. El gekiga traspasa fronteras y Europa quiere conocer los autores de manga de los 70 y 80, creando una verdadera fiebre por las imágenes dramáticas, sobre todo, de los autores que publicaban en la mítica Garo. Al mismo tiempo Abe vuelve a crear, ocupándose de los guiones de las historias y los personajes y dejando el resto del proceso a Yoshiharu Mitsumoto.

 

 

Hoy día Shin’ichi Abe sigue publicando sus historias, entre períodos de lucidez y recaídas, con la ayuda de colaboradores.

La obra de Abe es de una introspección y sinceridad deslumbrantes. Relata su día a día sin ningún tipo de paliativo mostrándose tal como es, sin ocultar ninguno de sus defectos. Las viñetas muestran diferentes momentos del día, conversaciones a veces inconexas, las ideas saltan de un lado a otro sin orden ni sentido, pero formando un todo que atrapa al lector por sus dibujos de trazo fino y roto que aportan crudeza y dolor cada uno de los cuadros. Leer Abe es leer el paso del tiempo. De hecho, el tiempo es el único que pasa en sus historias, tiempo y pensamientos. Acción no encontraremos demasiado, aquí lo que importa es la profundidad de los protagonistas. Esta forma de escritura recuerda ampliamente al periplo de un solo día en la vida de Leopold Bloom narrado en las más de 800 páginas del “Ulises” de James Joyce, donde el autor se adentra en la mente del protagonista y narra los sus pensamientos que van saltando de un lado a otro, de forma arbitraria e inconexa, dependiendo de lo que está pasando a su alrededor. Al igual que ocurre con Joyce, en las narrativas de Abe no pasa casi nada pero el poder descriptivo del autor y la capacidad de retrato es enorme.

El estilo es contundente, de trazo fino pero con cierta violencia en su realización. La característica de sus primeras publicaciones es la sinceridad del dibujo. Para conseguirlo, utiliza fotografías que el propio autor ha hecho como base de sus ilustraciones. Esta técnica se irá diluyendo con el tiempo y, aunque recurrirá nuevamente a la fotografía de manera espontánea, Abe evolucionará en el dibujo de sus escenarios a un realismo que no necesita utilizar el soporte fotográfico. Sus personajes desprenden un sentimiento de tristeza, de sufrimiento económico, de pensamientos torturadores, de añoranza, voluntad de evolución y anhelo de libertad.

 

 

En la edición rústica de “Los sentimientos de Miyoko en Asagaya” de Gallo Nero encontramos los siguientes relatos:

– “Los sentimientos de Miyoko en Asagaya“: narración que da título al libro donde encontramos a Miyoko sola con sus pensamientos en el apartamento de su pareja. Este relato fue llevado al cine en 2009 por Tsubota Yoshifumi con el tema musical principal a cargo de Sparta Locales, grupo de música creado por los hijos de Shin’ichi Abe.

– “La espada del Ejército”: relato en dos tiempos sobre un amigo de juventud que vive cerca de las montañas. Después de dos años de distanciamiento se vuelven a encontrar y queda plasmada la degradación de los 3 miembros que conforman la familia del amigo de juventud.

– “Las huellas de un pícaro”: las deudas acosan al protagonista que busca soluciones desesperadas por salir adelante. Relato sobre la vida nocturna.

– “Doble suicidio en Asagaya”: nuevo retrato sobre la bohemia del bario de Asagaya y de la relación del autor con Miyoko.

– “Pistola”: una pistola de balines comprada en una tienda de juguetes será la inesperada protagonista de una historia dominada por la noche y el alcohol.

– “Rio”: el reencuentro de dos amigos propician que los recuerdos del pasado afloren al presente condicionen los actos futuros. Parejas que se rompen y se rehacen.

– “Rosa sensual”: Un día en la vida de la protagonista. Charla con una amiga, un baño en el sentido y cena con la ex pareja. Un día cualquiera.

– “Paracaídas”: tres historias sin conexión aparente se mezclan constantemente en esta narración. Una noche de bares con un viejo amigo de Tagawa, la relación del protagonista con Miyoko y la vida del protagonista en Tagawa.

– “Amor”: Nuevo relato con historias entrecruzadas. El protagonista pasa su soledad bebiendo mientras Miyoko va a visitar a sus abuelos. Un tifón amenaza Japón.

– “Una persona correcta”: visión sobre las relaciones del protagonista con los amigos, la pareja y su padre con el alcohol como nexo común entre todos ellos.

 

 

El libro también incluye un pequeño ensayo sobre la vida y la obra de Shin’ichi Abe titulado “Promesas y peligros del “manga del yo: la lucha de Shin’ichi Abe miedo dibujarse a sí Mismo con absoluta sinceridad” de Mitsuhiro Asakawa, antiguo editor de Garo y del actual AX, además de ser un gran especialista sobre el gekiga. Completan el volumen una biografía detallada y ordenada cronológicamente del autor y un comentario a sus obras más emblemáticas. Como siempre, Gallo Nero ha hecho una edición completa y espectacular de este importante autor de gekiga.

 


Albert Solé Jerez