“Temptations” de MSX, la joya de la corona de la Edad Dorada del software español

 

Temptations” es para los usuarios del estándar japonés MSX, sin lugar a dudas, la joya de la corona de la llamada edad dorada del software español. Programado completamente por Luís (Luigi) López Navarro, fue lanzado al mercado en 1988 por Topo Soft, una empresa de programación creada por la distribuidora Erbe Software.

 

 

El Hermano Nonato (Noni para los más cercanos) está a punto de retroceder ante esta última prueba a la que se ve sometido por demostrar su valía y poder ser ordenado miembro de la Orden Vitigudino. Y es que los habitantes del pueblo podían haberse ahorrado los detalles sobre el aspecto de los demonios y engendros que acosan la aldea. Para darse ánimos a sí mismo, intenta recordar las anteriores pruebas y las calamidades pretéritas, como los cuarenta días de ayuno en el desierto, los que de nada servirían si no superaba este último reto: eliminar toda presencia demoníaca de la zona. Así que no queda otra que encomendarse, hacer acopio de fe y comenzar a adentrarse hacia el bosque …

Topo Soft lanzó al mercado este juego exclusivo para el sistema MSX con el lema “El primer juego que aprovecha totalmente las cualidades gráficas de esta máquina”, desgraciadamente también fue de los últimos. Y la verdad es que Temptations es una delicia visual para los microprocesadores de 8 bits de la época y una demostración empírica de que en nuestro país también se podían crear juegos que nada tenían que envidiar a los que nos llegaban directamente desde Japón.

 

 

Los usuarios de MSX siempre nos sentimos marginados por las compañías de software europeas, donde a pesar de que el estándar japonés arraigó con fuerza en España, Holanda y Francia, a escala global quedamos bastante ocultados por Amstrad, Sinclair y Commodore. Era normal que compañías programadores dedicaran sus esfuerzos a estos tres sistemas, porque tenían muchos más usuarios y, a fin de no dejar a los poseedores de un MSX en la estacada, realizaran una conversión directa de la versión Spectrum al estándar nipón. Este tipo de práctica, la conversión directa del Spectrum fue muy odiada, ya que extrapolar las limitaciones sonoras, gráficas y de recursos de memoria del Spectrum al muy superior MSX.

Volviendo a “Temptations” y su demostración de que en Europa también se podía hacer software de calidad por el sistema MSX, decir que nos encontramos ante un clásico juego de plataformas con el objetivo único de ir pasando de pantalla para así llegar a su final. Habrá que estudiar a la perfección las rutinas de cada uno de los enemigos que pululan en cada una de las escenas para calcular la forma de eliminarlos o esquivarlos sin perder ninguna de nuestras preciadas vidas. La premisa es sencilla, la obra complicada, y esto se debe a que el diseño de cada escenario está calculado al milímetro para poner a prueba la habilidad del jugador. Tampoco ayuda nada la inercia del voluminoso cuerpo de Noni, el protagonista. Y es que cada vez que hacemos saltar a nuestro personaje, este hace unos pequeños pasos después de aterrizar, como si su enorme barriga mandara más que sus pies.

 

 

A “Temptations” no todo es eliminar enemigos y calcular saltos, ya que la recolección de ítems también forma parte importante del desarrollo de la acción. Encontraremos dos tipos de “power-ups” a lo largo de esta aventura: los que nos permiten aumentar el número de flechas que nuestro protagonista puede disparar (sí, parece ser que la Orden Vitigudino no tiene ningún tipo de recelo en el uso de armas) y los que aumentarán el poder de estas flechas convirtiéndolas en proyectiles de fuego, hielo u ondas de energía capaces de atravesar los decorados. Otros ítems a recoger son las vidas extra y las preciadas alas que permiten al Hermano Noni mantenerse flotando en el aire.

Otra tarea que también se debe realizar, y nos aporta un extra de duración a este juego, es la exploración. En algunas pantallas, el programador ha escondido, de manera hábil algunos ítems, los cuales nos facilitarán y mucho nuestro progreso. Para hacer aparecer estos objetos tendremos que disparar en el punto justo del decorado de manera repetitiva, tarea nada fácil debido a la proximidad de los demonios.

Los enemigos son, sorprendentemente, muy variados y cada uno de ellos con rutinas bien diferenciadas. Pájaros, peces y demonios de todo tipo que se arrastran, saltan, vuelan, rebotan, etc. Cada uno de ellos con su rutina y que solo pueden ser eliminados con un tipo específico de arma. Fuego, pozos, agua, pinchos y paredes que se mueven afectan también a nuestro personaje.

 

 

El aspecto gráfico, como ya hemos resaltado anteriormente, es espectacular para la época, ya que aprovecha los 16 colores para pantalla que ofrecía el estándar japonés y la utilización de “sprites” que se podían mover por la pantalla con una suavidad impensable en los otros microprocesadores de 8 bits. El juego se dividió en 4 fases de unas 9 o 10 pantallas cada una de ellas. La dificultad creciente, muy bien calculada, llega a su punto más álgido en su tercera fase, donde la inercia del salto nos lanza directamente contra la garganta de las criaturas infernales que evolucionan por la pantalla. La cuarta fase convierte a nuestro protagonista en un pez y se desarrolla en un mundo subacuático. Aquí la dificultad merma debido a que nuestro personaje flota constantemente y ya no tenemos que calcular sus saltos. Esta ausencia del salto se ha sustituido con un mapa laberíntico que si nos equivocamos de camino, nos encontraremos en un callejón sin salida y no tendremos más remedio que volver a empezar la partida ante la nula posibilidad de dar marcha atrás.

La música del juego solo la encontraremos en la pantalla de inicio de presentación, y es una melodía polifónica que fue compuesta por todo un clásico de la década de los 80: César Astudillo, conocido como “Gominolas”. Durante la partida solo sentiremos los ruidos que producen nuestras acciones como disparar, saltar o eliminar los enemigos.

 

 

Acabaré con las bondades de “Temptations” señalando que el juego se distribuyó en formato de cinta de casete y que su carátula fue obra de Alfonso Azpiri, ilustrador y dibujante de cómics responsable de muchísimas de las espectaculares carátulas que acompañaban a los videojuegos nacionales de los 80, y también creador de personajes bien conocidos como “Palabra” y “Lorna”.

Temptations” forma parte de una trilogía de videojuegos publicados por Topo Soft junto con “Colt 36” y “Ale hop!”, Estos dos últimos también programados por los hermanos Luis y Alberto López Navarro en su casa. La forma como se desarrollaron y la exclusividad de estos tres juegos para el estándar japonés serían lo que hoy en día se conoce como videojuegos “indies”, y como por parte de la compañía no hubo ningún tipo de interés de adaptarlos a los otros microprocesadores que dominaban el mercado español y europeo, el paso del tiempo los ha catapultado a la categoría de míticos entre los usuarios y nostálgicos que ya tenemos unos añitos.

Al 2015, Gerardo Herce realizó un “remake” de “Temptations” para Windows, Android, Linux y MAC donde se actualizaron los gráficos y se añadió música de 16 bits que suena durante las fases. Se disminuyeron los efectos sonoros y se ha añadido una quinta fase en la que nos enfrentamos a un “final boss”. Para quien le interese disfrutar de la versión original clásica, puede descargarse el emulador de MSX para PC “BlueMSX“, y el juego se puede descargar de una de las muchas páginas dedicadas al estándar japonés.

 


Albert Solé Jerez
www.japaniums.blogspot.com