“SimDrive” el padre de “Ridge Racer”, y la recreativa de conducción más espectacular de la historia

 

La compañía japonesa Namco anunció en 1992 su nuevo sistema Namco System 22, un nuevo motor para máquinas recreativas que sustituiría el Namco System 21. Este nuevo sistema tenía una particularidad, y es que era el primero que ofrecía tres dimensiones y era capaz de ofrecer mapeado de texturas y sombreado Gouraud, dos tecnologías básicas y presentes en la inmensa mayoría de juegos actuales, además de antialiasing, efectos de transparencias e incluso un arcaico efecto de profundidad.

 

 

Así nacía “SimRoad“, un videojuego destinado a llevar una experiencia tan cercana a la realidad como fuera posible a los salones recreativos con más presupuesto, con un Mazda MX-5 de tamaño real con un enorme proyector como pantalla. Las dificultades iniciales para vender este revolucionario sistema a los salones recreativos llevó a Namco a rebautizarlo el mismo año 1992 como “SimDrive“, aprovechando para añadir ligeras mejoras. Pero a pesar del cambio de nombre no fue suficiente para enderezar el producto en el mercado, ya que su precio prohibitivo y su mecánica de juego no acababan de convencer a sus posibles compradores.

 

 

Namco al ver que el producto no tenía la salida deseada, a pesar de la gran inversión realizada, intentó readaptar en un primer momento esta recreativa en un juego de Fórmula 1, pero desistió dejándose aconsejar por las preferencias de Yozo Sakagami, director general de la compañía. De esta forma Namco terminó introduciendo un nuevo sistema de derrape, porque a Sakagami no le gustaba tener que reducir de velocidad en las curvas, haciendo el videojuego mucho más atractivo. Nacía así el mítico “Ridge Racer“, que conjuntamente con la estructura de “SimDrive“, sí acabó haciéndose un hueco en el mercado internacional bajo el nombre de “Ridge Racer Full Scale“.