Caso Roswell, mentiras y contrainformación para solapar verdades

 

El caso Roswell fue un hecho ocurrido el 2 de julio de 1947, cuando un objeto volador no identificado se estrelló en un rancho cerca de Roswell (Nuevo México). Tras un amplio interés popular en el “disco volador” estrellado, el ejército de los Estados Unidos declaró que era simplemente un globo meteorológico convencional y negó toda evidencia incluso creando falsas pruebas.

 

 

La historia y sus testimonios

El oficial de comunicación de la base aérea del Ejército en Roswell, Walter Haut, emitió en 1947 en primera instancia un comunicado de prensa indicando que el personal del grupo de operaciones 509 había recuperado un “disco volador”, que se había estrellado en un rancho cerca de Roswell.

Tras la publicación del comunicado y la visita a la zona de un alto mando militar, la versión cambió radicalmente y se atribuyeron los hechos al impacto de un gran globo del Proyecto Mogul, con el que Estados Unidos pretendía espiar a la URSS. Lo absurdo de esta segunda información es que se afirmó que las pruebas comenzaron en 1953, y el siniestro ocurrió en 1947. Para salvar esta incongruencia, los militares arguyeron que “los testigos olvidan las fechas”. Explicación ridícula teniendo en cuenta que el suceso fue plasmado en multitud de rotativos en 1947…

 

 

Hasta 1978, el caso Roswell recibió poca atención, hasta que los investigadores Stanton T. Friedman y William L. Moore compararon los resultados de una serie de entrevistas que cada uno había llevado a cabo por su cuenta. La versión oficial del supuesto globo quedaba en evidencia, y se abría drásticamente paso la hipótesis del accidente de una nave de origen no terrestre, con la recuperación de varios cadáveres de alienígenas.

Muchos han sido los testimonios de ex militares o agentes gubernamentales que han confesado, incluso en su propio lecho de muerte, que todo fue real y que lo que se estrelló fue un OVNI con extraterrestres dentro de la nave. Recomendamos la lectura del libro “Area 51″ de Annie Jacobsen.

De todos ellos, destacamos el de Charles Fogus, ayudante del sheriff de Roswell, que confesó al periódico británico The Mirror todo lo que observó ese día y en las jornadas posteriores. Declaraciones que rechazan por completo la segunda versión gubernamental.

 

 

“Había más de 300 soldados cuando llegué al lugar en compañía del sheriff Jess Slaughter, pero no se advertía rastro alguno de un globo meteorológico, sino de algo distinto. Los militares estaban arrastrando una criatura grande, sacando un objeto de alrededor de 30 metros de ancho de la escena, en medio de una operación para llevarse todo vestigio de la caída del OVNI. Pude dilucidar la presencia de cuerpos extraños, tenían unos 1,5 metros de altura. Yo vi las piernas y los pies de algunos de ellos. Se parecían a nuestros pies”, detalló Fogus. Además comentó que su piel era casi marrón, “como si hubieran estado demasiado tiempo bajo el sol”.

Las citas corresponden a una entrevista concedida a Deanna Short, una investigadora privada de Los Ángeles, durante los finales de la década de los 90. La información salió a la luz como parte de un fragmento del libro “Los OVNIS hoy: 70 años de mentiras, desinformación y encubrimiento gubernamental”.

 

La famosa grabación de la autopsia de los cadáveres recuperados

En 1995 el mundo vio una grabación de la presunta autopsia realizada a un extraterrestre de los supuestamente estrellados en 1947 en el desierto de Roswell. Este metraje fue “liberado” por el empresario británico Ray Santilli, quien afirmó que lo obtuvo en 1992 de un camarógrafo militar estadounidense retirado. Santilli vendió las imágenes a televisiones de 33 países, mucho antes de que su colega Spyros Melaris (el productor de la cinta) confesara el año 2006 en un documental de Sky que todo había sido un montaje supuestamente basado en un metraje original, y posteriormente en 2017 que todo era solamente una broma.

El documental de la cadena Sky era “Eamonn Investigates: Alien Autopsy”, presentado por Eamonn Holme y basado en la película “Alien Autopsy”, un film/reconstrucción humorística del rodaje de Santilli, dirigida por Jonny Campbell y escrita por William Davies. Fue en este programa donde Ray Santilli y su colega productor Gary Shoefield admitieron que su película era en realidad una “reconstrucción” que contenía solamente, en sus palabras, “unos pocos fotogramas” de los veintidós rollos de película originales (cada uno de ellos de una duración media de cuatro minutos), que Santilli había visto en 1992. Explicaron que, para cuando habían reunido suficiente dinero para comprar el original, solamente unos pocos fotogramas estaban todavía intactos, y el resto se había degradado más allá del punto de uso por el calor y la humedad.

 

 

La película de 16 milímetros de Santilli fue empalmada sobre un nodo original de la compañía británica Pathe que mostraba un partido de béisbol en un colegio en Roswell en 1947. La medida fue tomada para convencer a los expertos de la compañía Kodak de la veracidad del video. El productor logró conseguir los uniformes de cirujanos e instrumentos médicos de los años 1940 con la ayuda de los proveedores de utilerías en el Reino Unido y Estados Unidos. El papel de los dos ‘forenses estatales’ que aparecen en el video, fue desempeñado exitosamente por el hermano de Melaris y su entonces novia.

En el documental, Eamonn Holmes se refiere repetidamente a la película de Santilli como una “falsificación”, mientras que el productor insiste pacientemente en que es una “restauración”, manteniendo que es una “reconstrucción” de una película real de autopsia alienígena que vio a principios de los años noventa, que posteriormente se deterioró.

En 2017 Melaris negó todo, y confesó que lo había hecho a modo de “broma”, y que “aprendió la lección” y siente “arrepentimiento”. “Subestimé la reacción”, confesó, agregando que “la realidad es que todos en la comunidad OVNI tomaron esta película como una prueba irrefutable y la prueba de que los extraterrestres y los OVNIS existen”.

Y cuando todo ya parecía prácticamente esclarecido la historia tomó un nuevo rumbo, con la sombra de la incombustible contrainformación de la CIA planeando sobre ella, con un memorándum filtrado al multimillonario aeroespacial Robert Bigelow por uno de sus físicos, Eric Davis, en el que se afirmaba que el ex científico de la CIA Kit Green fue “informado tres veces diferentes durante y después de su estancia en la CIA sobre temas relacionados con los OVNIs y una Autopsia de Alienígenas del Incidente de Roswell“.

El memorándum se cree que se filtró de los archivos del difunto astronauta Edgar Mitchell, ferviente creyente de los hechos de Roswell y de la visita de extraterrestres a nuestro planeta en múltiples ocasiones, y dice así “Después de que Kit dejó la CIA fue llamado al Pentágono por una persona con traje. Esta persona le mostró a Kit las fotos y los informes de la autopsia del alienígena, etc. Las fotos del cadáver alienígena que Kit vio eran similares a las del cadáver visto en el metraje de Santilli de 1995…”

Así pues vuelve a escena la supuesta grabación original en la que Santilli y Melaris aseguraban en un primer momento que se habían inspirado, y que en 2017 Santilli desmintió totalmente asegurando que todo fue una broma…

¿El autor de esta supuesta cinta verídica? Jack Barnett, un ex cámara de las Fuerza Aéreas que había ocultado una copia durante décadas, asustado por la trascendencia de lo que vio. Barnett afirma que ingresó en el Ejército en 1942 y se licenció diez años después. Tras haber grabado bastantes películas de pruebas nucleares, en junio de 1947 le llamaron urgentemente para que fuera a Roswell.

Cuando llegó al lugar del accidente, pudo ver “un gran disco, un platillo volante caído sobre su parte posterior, que todavía emitía calor a su alrededor”. El cámara afirma que se sintió sobrecogido por “los gritos de los monstruos que estaban tumbados en el vehículo” y sostenían cajas “que apretaban con ambos brazos contra el pecho. Solamente estaban allí sollozando, sosteniendo esas cajas”. Para completar la surrealista escena, los militares la emprendieron a culatazos con uno de los alienígenas para quitarle la dichosa caja. “Tres de las criaturas -recuerda el supuesto cámara- fueron arrastradas fuera y atadas con cuerdas y cinta adhesiva. La última ya estaba muerta”.

 

 

Barnett permaneció varias semanas en la base de Wright-Patterson, en Ohio, hasta que un día le pidieron que se trasladara a Fort Worth, en Dallas, para “filmar una autopsia”. Ataviado con un traje de protección, “como los doctores”, porque se había descubierto que las criaturas podían resultar peligrosas, comenzó a filmar, pero al cabo de un rato se desprendió del traje porque con él era muy difícil cargar con la cámara y enfocar. Con posterioridad, realizó las grabaciones de otras dos autopsias.

Curiosamente, nadie había mencionado el episodio sobre los trajes anticontaminación y los problemas para filmar las necropsias hasta que las críticas arreciaron y la credibilidad de la película fue puesta en duda.